“Mercedes ha sido escuela de barrio y pelota”

Hace más de 20 años que decidió irse del país por la crisis económica. Estudió dirección de montaje y fue profesor de cine documental. Está radicado en Monserrat, un pueblo a 30 minutos del centro de Barcelona. Hoy trabaja en un museo de arte catalán.

Crecer en Mercedes

Mientras almuerza en Lisboa, donde se encuentra de vacaciones, unas corvinas, que, según él, están riquísimas, con un poco de cerveza de doble malta, Tati, comienza a recordar sus años en Mercedes: “Yo nací en Mercedes, en la escuela N° 20 la escuela rural que está por Gowland, ahí mismo nací porque mis padres vivían ahí. Mi hermano mayor Facundo y yo vivimos ahí un tiempo y luego nos mudamos al barrio San Luis en la 12 y 23 y fui a la escuela Nº 1, la famosa escuela de varios habitantes de Mercedes.

Fue mi hermano Facundo que me puso mi sobrenombre. Se quería referir a mí como un nene y decía «un tati». Así que soy Tati de toda la vida. Es más, si pudiera cambiarme el documento lo haría, porque es mi nombre. Decí que tengo que hacer cola y no me gusta, sino me lo cambio.

De la primaria me acuerdo de todos: jamás me olvidé de ninguno, y ahora con el tema del WhatsApp no podes estar desconectado porque te meten al chat, aunque no quieras… (risas). Con algunos he tenido contacto toda mi vida y otros no los he visto más, hasta que las redes sociales aparecieron en escena. Pero me acuerdo de todos.

Con los amigos del barrio jugás todas las tardes, en los baldíos, desde que tu vieja te deja salir hasta que te pega el grito que te mete para adentro. Y los de la escuela vienen a tomar la leche con vos y a jugar con los amigos de tu barrio. Mercedes ha sido escuela de barrio y pelota. Ojalá siga siendo así, porque todo cambia. Culturalmente cambiamos, evolucionamos. No hay tanta socialización de barrio. Acá en España me cuentan que de chicos era lo mismo, y ya no es. Pero hay que acostumbrarse a los nuevos tiempos.

La secundaria la hice en 3 partes, fue siempre jodida la adolescencia, te agarra mal parado… Empecé en la escuela Industrial, que me dio las herramientas para poder defenderme en la vida. Sobre todo me sirvió para cuando llegué a España sin papeles y sin un rumbo fijo hace algo más de 20 años.

 Me acuerdo de la escuela Industrial con mucho cariño; allí hice 3 años y aprendí un montón de cosas. Fue y será una de las grandes escuelas de Argentina. Luego pasé por la escuela Normal, ahí hice dos años. Y terminé en la escuela de Educación Media N° 1 que funcionaba en el Instituto Unzué.

 Si algún profesor me marcó me decís, y la verdad que sí, uno de ellos fue Mario Fiorelli, el profesor de mecánica, un tipazo. Me acuerdo de cómo enseñaba a cortar hierro a mano, de su personalidad, de lo cariñoso y a la vez serio que era… Me dolió mucho cuando me enteré que había fallecido. Luego no me acuerdo el nombre de carpintería, que era un genio y que aprendí un montón. Me tuve que aprender todos los tipos de madera que había en Sudamérica y otras cuestiones. Era el tío del Pato Silva. Me daba unas charlas muy sentimentales, de cómo encarar la vida, era una especie de maestro. Me acuerdo cómo me miraba, cómo me hablaba – recuerda.

En Mercedes tengo familiares por parte de madre me queda la tía Silvia, casada con Mario García, y todos mis primos, Dulce, Marito, Tomás, Agustín. Les mando un beso a todos. Y por parte de mi padre me queda la Tía Yoli, la mujer de Valerga, mi primo David Valerga, mi prima Ana María. Nahuel, mi hijo, y mis grandes amigos de toda la vida, Pablito Cosi, siempre volveré por ellos.

Ahora mientras como estas corvinas y hablo contigo recuerdo que siempre he ido a pescar toda la vida al arroyito Frías. Me gusta la pesca, pero no soy pescador fanático. Pero cuando tengo un tiempo ganas y la caña, voy. No le dedico el tiempo como ciertos mercedinos que son grandes pescadores y amigos, pero bueno, a veces me gusta sentarme y esperar, es un momento contemplativo”.

La adolescencia

“Cuando entré a la secundaria, había muchos libros para leer y nuevas estructuras para desarrollar, cambia completamente con respecto a la primaria. Y después no sé qué pasó, apareció el vino.., y empecé a ser un desastre total, como muchos adolescentes de Mercedes, y estuve unos años viviendo la vida de adolescente mercedino, medio loca, digamos. Pero nunca dejé el estudio. Un par de veces he perdido años y los he vuelto a recuperar. Tendría que haber terminado en el 89, y la terminé en el 94, pero entre esos años me fui a vivir a Brasil, e hice la universidad de la vida… Conocí la capital, y estuve de viaje dando vueltas. Luego volví a Mercedes a terminar la secundaria.

A Brasil me fui con Fernandito Bereterbide, y allá nos encontramos con Juancito Mustoni, pasamos un verano impresionante y me enamoré de una señorita, y se me pasó un año, disfrutando de lo que me regalaba la vida.

Yo trabajaba en Bs. As. en la Caja docente, y envié la renuncia. Y me quedé viajando por la costa brasileña, hice 8 mil kilómetros, llegué hasta Fortaleza, llegué hasta Belén y viajé por el Amazonas hasta Manaos. Y luego acabé en las puertas de la casa de mi madre. Me dio un abrazo y me mandó a la ducha… (risas). Y luego me planteé cosas serias porque ya había vivido bastante la vida”- dice.

¿Has visto lo que ha pasado en tu país?

“Decido irme de Argentina después del gobierno de Menem, cuando vino De la Rúa. Yo tenía un estudio de edición audiovisual en sociedad con una compañera y había problemas. Me habían cortado la cadena de pago, se veía venir todo… el corralito y todos los problemas económicos. Así que liquidé todo, puse el dinero en el banco. Tengo un hermano Facundo que estaba casado con un catalana y dije bueno, vamos a ver qué pasa por allá, así que compré un pasaje antes de diciembre del 2001, antes que explotara, y llegué en pleno verano a Cataluña, y más que nada dije voy a pasar el verano y ver qué puedo hacer… Tenía el dinero guardadito en el banco, y luego acabó donde acabó todo el dinero de la gente… Me fui a Ibiza, pasé el verano, y en diciembre viví en Barcelona, luego el corralito, y se me derrumbó la vida en aquel momento.

Y la verdad que fue una situación jodida… Yo estaba en un bar, y estaba de vacaciones, no miraba la televisión ni a palo, no había tanto internet ni redes sociales. Y un camarero me dice: ¿has visto lo que ha pasado en tu país? Y le digo: no, no sé nada, y me pone la televisión, y veo todo… Como yo sacaba dinero, para tener efectivo en el bolsillo 20 o 15 días, no consultaba tanto el banco. Cuando voy al banco nos aseguran que no puedo sacar el dinero, que me queda ahí trabado, y me quedo como se dice “en Pampa y la vía” con 40 euros ponele, y tuve que empezar de nuevo.

Estuve 15 años sin volver a la Argentina. Me enojé mucho. Pero la prioridad fue cómo empezar otra vez… Por ahí en los países más estables, pensé que iba a ser jodido como en Argentina, pero no, no ha sido tan duro. Al año ya estaba rearmado, viviendo solo, completamente reestructurado. Teniendo que trabajar y atravesar cosas: ir a hacer la uva, el olivo, el durazno, cosas que jamás pensé que iba a hacer. Económicamente rendía bien, y podías ahorrar. Yo trabajaba 8 meses y después viajaba. Entonces aproveché el escenario para conocer Europa. Fue trabajar y viajar. Ahora tengo algo más de 50 años.

Aquí formé una familia, tuve un hijo con una mercedina, luego nos separamos, y vino la crisis, e hicimos el divorcio, y ella se volvió a Mercedes, con Nahuel Valenzuela, que es mi hijo. Nahuel es catalán, nació en la ciudad de Figueras, se fue de acá a los 5 años. Luego hice mi vida con la mujer que estoy ahora, con Carme, una chica catalana, y vivimos juntos hace 10 años, y espero que el resto de la vida”- dice.

La producción audiovisual y el arte

“En Buenos Aires estudié Director de Montaje, y he trabajado diez años en todo lo que está relacionado con lo audiovisual, tuve una productora. Fui docente de la escuela de las Madres de Plaza de Mayo, daba la materia de cine documental. Eso era lo que estaba haciendo antes de venirme a Europa. Y cuando vine acá se cortó y no pude aplicarlo porque las urgencias eran otras; pero cuando me acomodé monté el estudio aquí, trabajé para algunas productoras… Me agarró la crisis de acá, que batió récord, fue tremendo el paro que hubo. Y luego me acomodé en el sector de la construcción y me fue muy bien. Luego volví a montar la productora en 2010 y caminó 3 años, sobre todo en el tiempo de los videos virales. Pero después tuve que cerrar porque hubo una explosión de productoras y no había trabajo para todos. Y luego no tuve más continuidad…

Ahora estoy trabajando hace unos años en un museo donde montamos exposiciones de arte contemporáneo. Creo que ahí me voy a jubilar porque es un trabajo alucinante. Estoy trabajando para la Fundación Vila Casas. Montamos exposiciones de artistas catalanes. La Fundación tiene dos museos en Barcelona y otros dos en las afueras. Siempre hay trabajo y exposiciones, y está bueno. Es de un señor muy adinerado, empresario farmacéutico Antonio Vila Casas, gran coleccionista de arte, enamorado del arte catalán que decidió abrir estos museos para promover a los artistas catalanes. Tanto emergentes como consagrados, o artistas muertos también. Los promueve, edita catálogos y busca meterlos en la rueda del arte plástico”.

DEJA UNA RESPUESTA

Pone tu comentario
introduzca su nombre