“Mercedes siempre se extraña”
Por Fernando Pachiani
Hace 15 años que vive en el Depto. de Apóstoles en Misiones. Es contadora, casada, con un hijo y trabaja en una cooperativa eléctrica de Misiones. Habló de sus recuerdos y amistades de Mercedesy su vinculación con parques nacionales.
Estudiar y trabajar
Me fui de Mercedes después de terminar la secundaria. Hice los dos primeros años de la facultad viajando, y después me fui a vivir a Buenos Aires, en el 2000.
Cuando vivía en Buenos aires, estuve trabajando en parques nacionales, primero entré por una pasantía de la facultad y después me efectivizaron y estuve ahí trabajando hasta el 2007 que me vine a Misiones.
Acá trabajo en una Cooperativa de Agua Potable pero siempre en la parte contable, que es para lo que estudié. Soy contadora pública.
Yo estudié en el Colegio Parroquial y no tuve orientación economía porque justo en ese año la sacaron, pero siempre me gustó matemática y la parte de los números, y algo que me ayudó bastante es que quería estudiar administración de empresas como mi hermano más grande.
Eso fue lo que me hizo orientarme para esos lados, y al final terminé como contadora.
Iba a estudiar en Luján, pero ahí la carrera primero es para administración de empresa y después para contador, así que me dije tengo que ir a la UBA, en capital y ahí empecé la carrera.
Y la verdad que la carrera no me costó demasiado. La materia que di dos veces fue Teoría contable. En la primera era lo mismo que la escuela, y en esa me fue mal.
Y cuando la fui a rendir por segunda vez, el profesor dijo: «si alguno tuvo contabilidad en la escuela olvídense de eso porque les va a ir mal si siguen con eso»… y ahí la aprobé.
No me hubiese servido igual tener contabilidad, porque esto era más avanzado.
Durante el primer año de estudios tomaba el tren de las 4 y 15 de la mañana porque entraba a cursar a las 7. A las 6 y media estaba en Once y de ahí caminaba hasta la facultad.
Los primeros años fueron de mucho sacrificio. Viajaba sola. A la vuelta tenía compañeras de Morón como Samanta Arretche, Fernanda Traverso, y volvíamos juntas charlando, estudiando o repasando.
Cursaba 5 días por semana, así que solo tenía los miércoles libres, cursaba de lunes a sábado.
Y no solo que estudiaba, sino que en Mercedes trabajaba los fines de semana en un locutorio, así que trabajaba fines de semana y hasta feriados.
Trabajaba en los locutorios que tenía Roberto Ambrosio, al lado de la farmacia Palma, y el otro que tenía en la 2 y 17, tuvo uno en la 29 y 2 y otro en la plaza del hospital.
Eso fue en el 2000, ese verano empecé a trabajar con él.
Estaba el furor de internet, así que gracias a que Roberto había puesto una computadora me pude interiorizar en eso…
A mis amigas las veía muy poco pero me hacían el aguante, porque viajaba, me iban a buscar en auto y todo.
Terminar la carrera me llevó casi 10 años. En el 2007 rendí la última materia. Es una carrera larga, pero con el trabajo se complica un poco, y uno se relaja cuando empieza a trabajar, y ya estás en lo tuyo y se complica.
Tenía que adecuar los horarios de la materia con el trabajo y a veces cursaba de 9 a 11 de la noche y era volver, comer algo, acostarse y arrancar temprano porque cursaba a las 7 de la mañana más el trabajo, se hacía largo el día”- recuerda.
La experiencia en parques nacionales
“La verdad que la experiencia en el área de parques nacionales fue muy linda, me gustó muchísimo, los primeros 6 meses los hice en la parte administrativa. En los otros 6 meses en la parte de unidad ejecutora de proyectos del Banco Mundial que financia obras en algunas partes, entonces veías muchas cosas.

Tenía dos proyectos, uno más en la parte social y otro en las obras que hacía en distintos parques. A veces teníamos que hacer auditorías a los parques, o sea hacer bien la parte contable para rendir al Banco Mundial porque se nos exigía qué habíamos hecho con la plata…
Dejé porque me viene vivir a Misiones, sino no hubiese dejado. Tengo lindos recuerdos de ese trabajo. Hicimos una pasarela en el bosque de Arrayanes, así que paseé un poco por allá. En el parque San Guillermo en San Juan, tuve la posibilidad de ir.
Ahí estaba la parte más social, había que concientizar a las personas que están alrededor para que no dañen la zona de reserva y que convivan… Fue muy completo, muy lindo el proyecto.
Cada parque tiene lo suyo, son distintos paisajes, distintas culturas… La verdad, todos son muy lindos. No podría elegir uno en particular.
La verdad que trabajaba mucha gente. En la parte del banco mundial estábamos todos contratados, y había mucha gente de distintas provincias que se encargaba de que todo eso funcione, que se hagan las obras, se controle que no se dañen los parques, las reservas, etc.
Al ver las obras que se hacían, gracias tu gestión contable, te sentís un poco parte de eso. Al bosque de arrayanes le cambió muchísimo la pasarela para que la gente lo pueda recorrer…
Mandábamos los pagos, me acuerdo, y después cuando veía la obra, me sentía un poco parte de todo. Pero dejé de trabajar cuando me vine a Misiones”- dice.
Destino Misiones
“La verdad que a Misiones me vine porque me puse de novia con un chico de acá. O sea que el amor fue el motivo… (risas)
Yo trabajaba con la hermana de él en parques nacionales, y nos habíamos hecho muy amigas. Él fue a visitarla a Buenos Aires y nos conocimos.
Una vez mi amiga me invitó porque se casaba la prima, y le dije bueno, rindo y voy para Misiones. Y allá intercambiamos los teléfonos, charlamos…
Y él me invitó otra vez a Misiones. Llamé a mi mamá y le conté que me iba sola, a ver a alguien. Y bueno empezamos a salir, los fines de semana viajaba para verle.
Al principio era una vez por mes, cada quince días, eran 14 horas de viaje. Y ya después nos mudamos. Se llama José Luis. Tenemos un niño que se llama Alejo y tiene 9 años.
Tengo mi vida armada acá, mi trabajo. Él es empleado en una empresa pero tiene un yerbal de la familia, y se dedican a trabajar eso. Él vende su yerba, no tiene tantas hectáreas.
Vivimos en San José, en la entrada de Misiones, departamento de Apóstoles.
Ahora estoy trabajando en una Cooperativa eléctrica pero sigo viajando porque tengo que ir a otra localidad. Estoy a 49 kilómetros de San José.
Hace un par de años me largué a manejar así que me vengo en auto, porque hay rutas de asfalto…
Trabajo desde las 8 am hasta la 1pm. A la mañana se me complica cuando no está claro. Hay una parte de la ruta con muchas curvas, y muy transitada. Por eso espero siempre para salir de casa a que haya claridad, porque hay mucha neblina en la ruta, y aprendí hace pocos años a manejar.
Mercedes
“Sí, extraño Mercedes. Los amigos, la familia, pasar momentos con ellos.
Estamos lejos y hay cosas que no podemos compartir, algunos cumpleaños, encuentros en los que se juntan… Te dan ganas de volver, aunque sea un ratito con ellos.
Allá fui a varios colegios. El jardín lo hice en el 902, en la 27 entre 42 y 44. Después 1º y 2º grado hice en la Escuela Nº 2 porque no entraba en ningún colegio privado.
Recién en tercer grado por ser hermana de Martín, entré en el Colegio San José y estuve hasta 7° grado. Allí compartí con: Carolina Moreno, Sofía Ramos,
Jimena Maldonado, Silvina Tassara, Cecilia Alterino, Eugenio Miranda, Pablo Torres, con ellos hice la primaria.
Luego hice el secundario en Parroquial. La idea era hacer tres años, porque si seguía todo el secundario ahí, iba a ser un año más.
Pero al final ganaron mis amigas e hice un año más. De ahí sigo siendo amiga de Eugenia Barbella, Samanta Arretche, Guadalupe Ledesma, que hace un tiempo falleció,
Fernanda Traverso, Luciana Scioli, de los varones Luciano Bereterbide, Rodrigo Dinova, Denise Limonta… Algunas de mis mejores amigas, aún me bancan, siempre.
Lloraba con algunas y les agradecía el día del amigo por haberme bancado siempre en todo.
En mi familia, somos muy unidos todos. Tuvimos una situación que nos unió a todos mucho, que fue el fallecimiento de mi hermano más grande. Fue hace muchos años, éramos muy chiquitos. Mis primas Valeria, Andrea, Valentín. Mis primos son como mis hermanos, nos criamos juntos.
Estamos siempre en contacto, mandándonos mensajes, nos escribimos… Mi hermano Martín trabaja en su imprenta. Vino un par de veces a visitarnos…
Mamá y papá están jubilados, pero que se queden quietos es difícil… (risas). Mi papá sigue trabajando, está en un campo como encargado. No va a dejar, a pesar de su problema de salud. Que se quede encerrado es difícil.
Y mamá sale a todos lados, va y viene, sale… Si la llamas te cuenta que fue a un lado, a otro… Mi mamá es de las que más viene, con mi abuela, y se toman el colectivo y vienen. Se quedan unos cuantos días acá.
Cuando están por venir me preguntan: ¿qué querés que te lleve? Salame y chorizo, eso tienen que traer. Es una obligación.
Estoy lejos de mi ciudad, de mi gente, pero está bueno animarse a viajar. Seguro te vas a ir adaptando. A veces cuesta el primer paso. Uno siempre extraña. Yo, estando ya en Bs. As. tenía un alejamiento con la familia, pero ahora son 1000 km de distancia.
Y si te pones a pensar cuesta, pero es cuestión de tomar la decisión y lanzarse”-concluye.







