Hace un tiempo que funcionan como interbloques y a pesar de los intentos de pacificar la situación, los desencuentros siguen a la orden del día. ¿Llegó el momento del sinceramiento? La difícil determinación en tiempos electorales.
El venidero lunes habrá sesión en el Honorable Concejo Deliberante. La primera tras conocerse cómo quedarán las listas de Juntos en Mercedes, especialmente en el PRO. Desde hace largos meses la interna de la oposición es la que predomina en el funcionamiento de la bancada. En los hechos, el Bloque aparece como único, pero sabido es que en la práctica funciona partido al medio. Esto sucedió desde que supuestamente no se cumplió el acuerdo verbal en el cual debía cambiarse la Presidencia del Bloque y la del Cuerpo. En el primer caso sucedió, pero no en el segundo. No porque no hubiese estado charlado para uno de los sectores, sino para que no vuele todo por los aires. Sin embargo acordaron seguir unidos sencillamente por conveniencia sectorial, para no mostrarse divididos. El tácito acuerdo, otra vez un acuerdo sin escribirse, no resultó demasiado auspicioso. Pues a poco de haberse producido este cisma, la presidenta del Cuerpo pidió licencia y Juntos perdió el timón del HCD por algunas sesiones. Fue la primera evidencia clara que las cosas no estaban bien. Allí empezaron a escucharse voces que pretendían pedir explicaciones y otras que no. Una por cada sector. Evangelina Cabral, Gustavo Mangoni, Marcela Munarriz y Claudia Fraile por un lado, mientras que por el otro se encolumnaban Débora Lacasa, Edgar Kilmeatte, Nora Ortubia, Carlos Mosso y Martín Bossi. El primer acto fue el regreso de Cabral. Juntos convocó a una reunión y de inmediato se produjo un comunicado de prensa y una foto para intentar mostrar una unidad que tenía rasgos de ficción. Especialmente por el tenor de la conversación en el encuentro que iba a quedar registrada en un acta que hasta hace unos días aún no estaba terminada. Si algo de nafta faltaba para que se reavivara el fuego llegó la rendición de cuentas, oportunidad en que una ausencia hizo levantar sospechas a uno de los sectores mencionados, de un acuerdo opositor con el oficialismo. Fue el concejal Martín Bossi el que salió con los tapones de punta a endilgarle a Gustavo Mangoni, que su inasistencia había sido programada al solo efecto de cumplir con lo pactado entre Cabral y el Ejecutivo. Pero en ese lapso hubo otro intento de reunión al que el sector de Cabral no asistió y tampoco lo hizo el radicalismo que ya estaba un tanto cansado de estos desencuentros.
¿Dos Bloques?
Bossi atacó y Mangoni contragolpeó. El último episodio de una novela que parece no tener fin desde hace mucho tiempo. La Mesa de Juntos, es decir las autoridades de los partidos que lo integran, no tenían hasta hace tiempo, intenciones de mediar en los conflictos del Legislativo. Pero viendo que se acercaban las elecciones y los inconvenientes eran cada vez más virulentos, determinó intervenir sin demasiado éxito. Para algunos dirigentes los problemas del Concejo deben resolverse en el mismo seno deliberativo, especialmente porque existen autoridades, tal el caso de una presidente de Bloque que no se ha pronunciado al respecto. El propio partido al que pertenece Lacasa, es decir el radicalismo, ha dejado entrever que de ser necesario, y encontrar una conducta que no es apropiada para el funcionamiento de la bancada, debería tomarse una determinación de carácter disciplinario. Pero en el último cruce de declaraciones tanto Bossi como Mangoni han exteriorizado sus posturas y por lo que se denota, no hay demasiadas chances de acercar posturas sino más bien que la situación termine de implosionar. Porque ya no tiene demasiado sentido un funcionamiento de interbloques lo más pacífico como acordaron, sino que la conflictividad ha ido en aumento y no hay demasiado margen para maniobrar. En tal sentido hay quienes especulan que es el momento de sincerar las posiciones, mientras que otros prefieren mantener una sola bancada de modo impostado. En anteriores ocasiones se hizo en nombre de cuidar la imagen y de no dar chance al oficialismo de recuperar la Presidencia. Ahora tal vez se tome una decisión parecida por cuestiones electorales dado el cercano cierre de listas y las PASO a pocas semanas. Pero como los ánimos se exacerban fácilmente es factible que se vuelvan a producir los cruces de acusaciones en cualquier momento y el sostenimiento de la imagen siga crujiendo como hasta hoy. El Bloque de Juntos está roto por completo y convivir ya resulta demasiado dificultoso. El lunes 26 habrá una nueva sesión y habrá que estar atentos a cómo se acomodan las bancas.







