“Mercedes se siente como en casa”

Por Fernando Pachiani

Radicada en Chile hace casi 5 años. Tiene con su pareja David (peruano) dos emprendimientos gastronómicos. Su especialidad es la pastelería. Nos contó sobre sus sueños y proyectos y los recuerdos de Mercedes.

La pastelería como bandera

“Yo soy pastelera – comienza a contarnos Julia, y por tener la profesión de cocinero, siempre uno va viajando o se va perfeccionando, aprende de otros países, de distintas maneras de cocinar… 

Y yo siempre había tenido el sueño de irme a otro país. Primero viví en Bs. As. 5 años, desde los 18 cuando terminé la secundaria. 

Y volví a Mercedes a los 23, pero antes trabajé en un restaurante y ahí fuí haciéndome de contactos laborales.

Un día me llamaron si no quería venirme a Chile a trabajar, en Serena, en el norte de Chile, a la altura de Salta. Al darse la propuesta, conversé con mi familia y me vine nomás. 

Yo estudié en el Instituto Argentino de Gastronomía (IAG) de Bs. As., la profesión de cocinero profesional donde te enseñan todo lo básico, y de ahí, lo ideal en la gastronomía es que uno tenga práctica, porque eso hace todo. 

Fui probando que era lo que más me gustaba, y resultó ser la pastelería. Fui teniendo trabajos de pastelera hasta el día de hoy. Por suerte pude formar mi emprendimiento de pastelería. Lo tengo con David, mi pareja. Arrancamos con la pandemia. 

Acá yo estaba trabajando en una tetería, y estuve sin trabajo. Él también estaba en un hotel y por la pandemia le dieron un tiempo en casa. Poco a poco fuimos comprando batidoras, utensilios y demás, y empezamos a producir en casa. 

Hasta vendimos panes en la calle, empezamos bien desde abajo. Y empezamos con tortas, medialunas, rollos de canela, y fuimos ganando nuestro público, hasta que nos ofrecieron poner un localcito, unos conocidos que tenemos por acá. 

Lo pusimos, y luego lo tuvimos que cerrar a los 5 meses porque no pudimos tramitar nuestra propia patente. Así que alquilamos otra casa, más grande, y ahora tengo mi taller en mi casa. Fue una experiencia única- señala.

Al principio hacía poquito, dos kilos o tres. Los vendíamos por el barrio mismo. Uno ha trabajado toda la vida para otros pero no para uno, entonces ese paso es difícil, el primero, de cómo empezar. 

Juntamos algo de plata. Nuestras familias estaban del otro lado de las fronteras, pero nosotros estábamos acá solos, así que nos lanzamos con el pan.

Ahora abrimos una pollería, y también tenemos platos al wok, tallarín con milanesas, empanadas, de todo. 

Pero desde que tenemos la pastelería, siempre quisimos emprender, tenemos los papeles para una empresa formal, así que se nos dio la posibilidad de tenerlo. 

De hecho casi todos los días nos levantamos temprano, vamos a hacer compras, dejar todo en el local, acomodar, abrir el local, volvemos a las 10 de la noche, acomodamos la casa. Y así todos los días.

Las tortas

“Sí, me gusta mucho hacer tortas, de cumpleaños… Pero siempre voy cambiando. A veces hago mousses, a veces postrecitos, la torta de chocolate, macarrones. Lo mío es la pastelería, cualquier cosita dulce.

Recuerdo que de chica hacía todas las semanas la clásica torta Exquisita, todos los domingos. Mi mamá me enseñó una torta, la 1234 (por las cantidades de los ingredientes), y ahí empecé. 

De a poco, y con esas cositas me empezó a gustar. Estaba entre Diseño de Indumentaria o Cocina, y me decidí por la carrera de Cocina.

En casa mi mamá cocinaba siempre y mi papá también cocina muy rico. Los asados… a veces hacían medialunas, experimentaban un poco. 

Mi mamá todo lo que haga al horno le queda bien”.

Los años en Mercedes

“Me fui de Mercedes a los 18 y volví a los 23, hace 5 años ya, porque extrañaba mucho Mercedes, mi familia. 

Allá vivía sola, entonces se me complicaba. Me volví, estuve 3 meses y me vine a Chile.

Soy promoción 2012 y cuando me recibí, se cortó un poco, no formamos tanto grupo. No tanto con ellos, pero con mis amigas sigo en contacto.

Los años en Mercedes fueron hermosos, extraño la tranquilidad de andar, a cualquier hora, sentirse en casa en toda la ciudad. La comida, los helados, los asados, las tardes de pileta… Esas cosas. La cotidianeidad.

Sobre todo en Mercedes, porque en Bs. As. no se siente igual. Pero en Mercedes, por haber nacido ahí, todo es así, se siente como en casa.

Pareja de cocineros

Mi pareja es peruana, se llama David y también es cocinero. Nos conocimos en La Serena. Nos conocimos, vinimos a Santiago, y después nos fuimos a Perú. 

Yo siempre había querido conocer Perú por la gastronomía, el chocolate, y la selva. Fuimos para allá y luego vino mi mamá a Santiago.

Después fuimos a Argentina y después vinieron sus papas para acá, así que conocemos las dos familias.

Él conoce Mercedes. La idea era ir por 17 días, pero me salió el trámite para sacar los papeles chilenos, así que nos tuvimos que volver el día 14. 

Y entre todo el trajín anduvimos pocos días en Mercedes, porque mi papá, Gabriel, con quien ya  hablaron en esta sección, vive en Rosario.

Lo peor de todo que los pocos días que estuvimos en Mercedes llovió, así que se acuerda solo de la lluvia…

Si me preguntás por proyectos, la verdad que queremos viajar a otros lados, por eso queremos ser independientes, para crear lo nuestro y con eso movernos a otros países. 

David tiene unos familiares en Australia, y nos quieren llevar para allá. Así que esos son los planes.

Ojalá que la próxima entrevista sea allá en Australia. Es un proyecto que tenemos pendiente. Es hermoso poder proyectar y que se dé. 

Es muy sacrificado, porque estamos los dos solos acá, pero es un sacrificio que nuestras familias también entienden, y nos apoyan.

Es más gratificante tener lo propio. No es lo mismo, porque de repente uno estaba cocinando, atendiendo en lo que hace bien, pero uno puede hacer las cosas mejor a su manera.

Esa satisfacción de que te compren a vos y que le guste, poder plasmar tus ideas no tiene precio. En un hotel uno trabaja y no tiene las mismas ideas o las mismas formas de trabajar con el superior…

A mí me gusta cuidar mis productos, y en vez de hacer 50 tortas por día capaz hago 4, y la gente lo valora más. Le puedo poner mi propio estilo.

Nuestros emprendimientos se pueden seguir por Instagram como @mantecape, le pusimos así porque acá todos le dicen mantequilla, pero en Argentina es manteca. Y el otro Instagram es @donchemoperuvianchicken, por el papá de David, que él tiene un gran cariño por su papá.

Además vendemos postres para los restaurantes. A gastronomía de Perú tiene bastante alcance en Chile. 

Por ejemplo te cuento que acá  las medialunas no son como las nuestras. Porque acá las compran pre-congeladas y son de margarina. No hay como las de Argentina. 

Otra cosa son los alfajores, acá no son iguales. Le gustan mucho los alfajores mendocinos. Son dos tapitas de maicena, dulce de leche y chocolate en la parte de arriba. Acá buscan mucho eso.

Yo vendo alfajores también, como los de Mar del Plata, porque son mis favoritos.

Y otra cosa que aman es el dulce de leche, y el helado.

Les mando un saludo muy grande a toda mi familia, a Magui mi prima, a mis amigas y a todos los que me conocen”- concluye.

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