“Mercedes, la ciudad donde crecí y me formé”

Por Fernando Pachiani

Hace más de 20 años que vive en Europa. Reside en la ciudad de Caldas Da Rainha, Portugal. Es economista. Trabaja para una multinacional española y lleva a delante un proyecto con sello mercedino.

Sugus de menta

“Nací en Buenos Aires, en el 78, pero pasado seis meses, me llevaron a vivir a Mercedes. Así que yo aprendí a hablar, a caminar, a comer, a estudiar, todo en Mercedes. Me acuerdo la infancia en esa ciudad;  recuerdo el almacén de Laurino, que quedaba en frente de nuestra casa, yo era chiquito; debía tener dos o tres años, me llevaba mi mamá, caminando y cruzar esa avenida 29 para mí era toda una aventura… Siempre que entraba, me regalaban un caramelo sugus de menta.

Mis hermanos Tomás, Cecilia y María Julia son mercedinos, nacieron allí. También ellos dejaron la ciudad. Tomás y Cecilia en Mar del Plata, y María Julia en Buenos Aires.

Lo cierto es que a medida que ellos iban naciendo la casa quedaba chica y nos teníamos que cambiar, entonces fue una odisea para mis padres conseguir un lugar para poder criarnos, así que a medida que iban naciendo nos íbamos mudando. Pasamos por la 35 entre 16 y 18, recuerdo que el fondo de esa casa daba a la de la familia Oxacelay, y yo me hice muy amigo de Esteban. Pero fue poco tiempo, porque pasados unos tres años  llegó otro hermano y ahí mis padres decidieron comprar una casa en 33 entre 54 y 60, donde vivimos prácticamente 12 años.

En ese barrio empecé a frecuentar el campo de deportes del Club Mercedes; llegué a ir a colonias que allí se hacían, a jugar al tenis o también a jugar al pádel. Pasábamos tardes jugando ahí.

Los estudios los realicé hasta tercer año de la secundaria en el Colegio Parroquial donde hice también toda la primaria. Luego decidí ir a San Patricio, donde egresé en 1996, lo cual a mis padres no los convenció mucho porque pretendían que terminara donde había estado tantos años. Pero lo terminaron aceptando y creo que fue una de las mejores decisiones que tomé, mi vida cambió mucho, yo era una persona muy introvertida en Parroquial, en San Patricio cambió, comencé a ser más extrovertido…

Pienso que ese cambio tuvo que ver con el hecho de tener que insertarme en otro grupo. Había personas que yo conocía porque por ejemplo Juan Ignacio Boragno vino conmigo, estaba Juani Grosso, Hernán Ríos que era vecino mío. Al resto de las personas no las conocía, éramos 35 varones. A muchos no los conocía, ni tampoco ellos, y eso tal vez permitió que uno pudiera relacionarse de otra forma. Yo creo que ha sido uno de los mejores momentos los que viví con ellos.

Es cierto que solo estuve los últimos tres años de la secundaria pero  sin dudas me quedó muy grabado. Era un gran grupo donde todos sentíamos que estábamos ahí para ayudar, en cualquier aspecto, sea para estudiar o para otra cosa. Y me costó mucho dejar el colegio y empezar la universidad.

Y esos compañeros se transformaron en amigos que quedaron marcados para siempre.

Hablo con alguna frecuencia con Agustín Castro, Damián Icardi, con Passaro,  Nicolás Giachino, Mario Rivas; Hernán Ríos ha venido hace tres años atrás, estuvo en mi casa, y quien más cerca me ha quedado es Juan Ignacio Grosso, que está viviendo en Málaga y con quien estamos en proyectos juntos. Así que en resumen, Mercedes es la ciudad donde di mis primeros pasos, donde crecí y me formé”- señala.

Proyecto con sello mercedino

“Te cuento que Juan Ignacio Grosso crea una empresa en España que se llama Don Gaucho con la idea de empezar a producir productos argentinos y distribuirlos en Europa. Como él dice porque echaba de menos la Argentina y sobre todo la comida que su abuela preparaba y que comían en eventos familiares. Empezó con salsas, sumó otros productos, como el dulce de leche por ejemplo. La verdad que ya se afianzó y expandió, ha sumado alfajores… las salsas se hacían en un comienzo en España  pero luego de unas charlas que Juani nos hizo tener con cierta gente se empezó a producir en Mercedes. De hecho es el distribuidor oficial de los productos de La Parmesana en toda Europa. Hoy en día tenemos tres variedades de salsas, son vendidas en cadenas de supermercados, en distintos países…”.

“Como podés ver seguimos de alguna manera ligados a Mercedes y creo que  ese es el punto, nunca nos desprendimos el cien por ciento, y tal vez esto fue la idea de ayudar a la ciudad que nos ayudó a nosotros a crecer”.

A Portugal por amor

“Hace más de 20 años que vivo en Europa pero si vamos más atrás, yo quería estudiar Economía en la universidad, tenía la ilusión de ser algún día ministro de Economía. Con el correr del tiempo mis padres van para Mar del Plata  y en ese mismo año conquisto una pasantía en el Ministerio de Economía. Parte de mi sueño se cumplía… cursando conozco a mi esposa, Natalia, empezamos a “noviar”, a salir y pasado más de un año sus padres deciden regresar a Portugal, de donde eran. Ella me dijo te amo muchísimo pero quiero volver, a lo que le dije: “vamos a noviar a distancia”. Ahí apelé a la tecnología. La primera comunicación por skype no lo podía creer, estábamos a 14 mil kilómetros de distancia…. Así estuvimos más de un año y medio, donde cada seis meses uno iba. En el 2002 dijimos esto es muy lindo pero había que tomar una decisión,  o vos venís o voy yo; y me dijo: “vení”, y así fue, decidí que tenía que probar si esta relación tenía aguante para seguir. Y la verdad que tuvo aguante. Nos casamos en el 2005, tenemos dos niñas, Micaela, de 15 años  y Verónica que tiene 13, toda una historia para contar aquí.

Cuando decidí irme no había terminado la universidad, tampoco tenía trabajo acá, y sin saber hablar portugués. Un combo perfecto para volver… (risas)

Pero bueno, los primeros tres meses fueron dramáticos, muy duros, intentando conocer y hablar el portugués, también era duro mantener la relación, porque es difícil la convivencia, además con los suegros que hacían todo lo posible para ayudar. Creo que sin ellos yo no estaría acá. Si hubiese tenido que orientarme solo, hubiese sido todo mucho más duro… conseguí luego de seis meses ingresar a la universidad, realizar convalidación de materias, dos años después me recibí de economista. Trabajé en una multinacional alemana, pasantías, otras empresas y hoy estoy en una multinacional que está en el área del mercado alimentario y con Juani también tenemos ese proyecto con Don Gaucho”.

“Y como te decía reconocimiento aparte para mis suegros. Para ellos fue una aventura tenerme porque una cosa es criar a sus hijas, verlas evolucionar, pero tener de repente un agregado cultural en casa no es fácil, y no lo fue… ellos estuvieron en momentos para dar ánimo… y después de estar tres años con ellos fuimos a nuestro propio espacio.

Mi señora también trabaja en una empresa que está cerca de casa, que comercializa productos de plásticos, que están conectados con la gran distribución para cadenas de mercados.

Vivimos en una ciudad que está a casi cien kilómetros de Lisboa.  Se llama Caldas Da Rainha.  Es una ciudad bastante parecida a Mercedes. Lo más curioso es que su plaza principal tiene en frente a la iglesia, municipalidad y los tribunales.

Solo falta La Recova pero hay un lugar bastante similar y es donde todo pasa, todo sucede. Y es una ciudad que tiene más o menos 50 mil habitantes, que nace por la presencias de sus termas, ciudad bastante visitada durante todo el año”- concluye.

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