“Mis afectos directos siguen estando en Mercedes”

Por Fernando Pachiani

Reside desde 1999 en  Puerto San Antonio Este,  Río Negro, donde montó su empresa de avistaje de fauna marina.  Nos contó de sus amigos y recuerdos de Mercedes y  la oportunidad que le abrió un salame de regalo. 

Su lugar en el mundo

“Yo me fui de Mercedes en el año 99- comienza a contarnos Agustín. Me fui porque tenía la posibilidad de hacer un curso de guardavidas, y tenía ganas de pasarme un verano en algún otro lado, haciendo algo diferente. Conocía la zona y el lugar, busqué la forma de contactarme con alguien para pasar una temporada en Las Grutas, y pasé la temporada y me decían que el invierno era muy lindo.

Se dio que en el transcurso de ese verano empezamos a hacer una actividad que me gustó mucho: el buceo marisquero. Empecé a extraer marisco mediante buceo, y me quedé un par de meses. Después no me pude ir más de este lugar.

De joven siempre estuve muy ligado a los deportes, a la náutica, al aire libre, pero yo estudiaba en Luján Licenciatura en Información Ambiental, cuando me vine para acá. Siempre tuve una tendencia a lo que hoy estoy realizando, pero no lo tenía en claro, no me iba para hacer algo en especial. Lo busqué y lo soñé, pero no sé si era mi meta inicial desde un principio. Conocía el lugar de haber ido con amigos y compañeros, la Patagonia siempre nos atrapó. Tuve la suerte de vivir en Neuquén, y antes parte de mi vida transcurrió en Zapala.

Si bien nací en Mercedes, para el problema limítrofe con Chile del 78 ́ a mi papá, por ser militar, efectivo del Regimiento 6 de Infantería, lo trasladan a la cordillera y estuvimos 5 años viviendo en Covunco, a 20 km de Zapala, provincia de Neuquén. Después volvimos a Mercedes, mi hermano empezaba el secundario, mi mamá soñaba con que estudiemos en la universidad, así que volvimos con esas ideas. Hicimos todo el secundario en Mercedes.

Mis abuelos paternos vivían en la 14, entre 31 y 33, en diagonal a la plaza del hospital. Fue el barrio donde más relaciones tuve. Después vivimos en frente de la 12 y 17, unas pequeñas casas para militares. Mis abuelos maternos eran Fornoni. Marta, la profesora de matemáticas es mi mamá.

Hice el secundario en Normal. Tengo los mejores recuerdos, y los mejores momentos. En esa época se mantenían los compañeros. Hablo casi todos los días. Sigo en contacto con todos.

La verdad que la familia se extraña. Mis afectos directos están todos en Mercedes. Están mis padres, porque mis hermanos se fueron a Buenos Aires y siguen allá. Mis compañeros de la infancia, del secundario y el post-secundario, a todos ellos se los extraña muchísimo.

A veces se complica, pero somos de ir. Cuando estás allá, si uno se entera se pone celoso el otro, no te alcanza el tiempo para visitar a todas las personas que querés. Por ahí tenés más contacto con unos que con otros, pero trato de visitarlos. Tengo amigos con los que hablamos a diario, y nos recordamos los teléfonos y los cumpleaños. No necesito el Facebook para recordar que el 16 de octubre es el cumpleaños de Alejo Pérez. Pero bueno, ese grupo de amigos cercanos sigue estando presente, y yo creo que eso es por el tipo de sociedad en el que nos criamos, Mercedes era más pueblo antes. Y yo estoy muy agradecido de eso…

Pero como te dije en el 99 me vine para el sur, me quedé y no regresé más. Hoy yo creo que sí, que el sur es mi lugar en el mundo. Tengo 4 hijos nacidos acá,  dos con mi actual esposa María José Denápole, también mercedina. Y juntos logramos un montón de cosas muy lindas”.

Gracias al salame mercedino

“Cuando llegué acá vine a trabajar de guardavidas… Yo vine con un contrato y tenía que presentarme un 4 de diciembre a rendir un examen. Esa persona que me estaba esperando tuvo un accidente el día anterior y no me pudo recibir. 

Yo daba vueltas, y acá nadie me conocía. Empecé a golpear puertas y abrirme camino, y ahí creo que es donde empezó todo. El tratar de rebuscármelas. 

Y ocurrió algo increíble, un amigo me recordó un gesto que yo había tenido cuando me conoció siendo turista en las piedras coloradas. Me recordó que habíamos tenido un intercambio culinario, le habíamos convidado salames de Mercedes y él unos pescados. 

Cuando yo volví, él se acordó de ese gesto y me dice quedate a pasar las fiestas. Y ahí fue cuando empecé con todo. 

Yo soy muy agradecido a las familias de San Antonio, sobre todo las familias de pescadores, fueron los que me enseñaron las primeras herramientas para poder trabajar acá, a manejarme, a bucear…

Todo gracias a esas familias que me abrieron las puertas, ya sea por la forma de ser de uno o lo que fuese y a su vez, yo traté de aprovechar todo lo que me enseñaron y lo apliqué a mi trabajo.

Obvio que yo no sabía bucear, aprendimos todos acá… Yo tenía una base náutica muy leve. Gracias al papá de un compañero de colegio, Norberto Pérez. Con Yayo Pisoni tenían embarcaciones y gracias a ellos que nos llevaban a navegar a San Pedro y Navarro, pero no más de eso.

Yo siempre se los digo: hoy día hago nudos que me enseñaron ellos cuando yo era chico. Esas familias de amigos me han ayudado mucho. En casa era imposible tener una embarcación, por ahí el nivel económico de mi familia no lo permitía, y tener amigos que tenían esas posibilidades me ayudó un montón”.

Parador náutico

“Hoy somos una empresa que se dedica al avistaje de fauna marina. Tenemos la mayor experiencia oficial en la provincia. No hay otra empresa u otra familia que haya logrado esto después de tantos años. Nos dedicamos al avistaje de ballenas francas en invierno, de lobos marinos con pelo y delfines el resto del año. Hacemos algo de pesca embarcada. Nuestra actividad es 100% náutica.

Tenemos un parador que se llama Parador Náutico Serena, donde prestamos autoservicio, pero lo usamos como base y refugio para la gente que viene a navegar y a compartir la experiencia con nosotros, sobre todo en invierno que con el clima y demás es necesario. No estamos en la ciudad, sino un poquito alejados, en la nada, entonces necesitábamos una base operativa para que la gente se sienta cómoda. La empresa surgió como Rupestre Experiencia Patagónica, y ahí aparece toda la información. 

Hacemos todo el trabajo nosotros. Siempre digo que es una empresa familiar porque lo hicimos todo nosotros. Hablo de mis padres, mis hijos, mis hermanos, mis suegros, porque son el puntal que tenés para seguir adelante”. 

Hoy en día tenemos 2 embarcaciones propias, habilitadas para transporte de pasajeros. Llevamos 12 pasajeros por embarcación. Con esa hacemos los avistajes.

Río Negro tiene una ley provincial de ballenas francas que no nos permite más de 10 personas por embarcación. Eso lo hace distinto a Chubut, hay otra interacción con los animales. 

Es un producto hoy muy buscado, y la verdad que es una sensación muy linda la que te pasa cuando estás ahí.

En contra de lo que se piensa acá el turismo internacional es poco porque no se supo difundir. Río Negro no supo difundir bien este producto en los últimos 10 años. No lo supimos vender a nivel provincial.

En comparación con otras provincias, muchas décadas de ventaja por ahí ayudan a que vayan a otros lugares”.

Los avistajes

“Los avistajes dependen de la época del año que los hagas. En agosto y septiembre es la temporada alta en cantidades de animales, hablando de ballenas. Dependemos de la mareas, tenemos 9 metros de promedio de amplitud. Un edificio de 3 pisos que el agua sube y baja, es un montón. Con pleamar, con marea alta, como hay más agua, se acercan los animales más a la costa. Hay días que las tenemos frente al parador, es un espectáculo y hay días que hay que navegar un poco más. El avistamiento lo hace el animal, no lo hacemos nosotros. Hay ballenas que son más receptivas o no. Apenas veo un animal percibo si el animal está interesado en nosotros o no, si es receptivo o no. Buscamos el animal que se acerca a la embarcación, que nos toca. Lo hacen ellos solos. Te das cuenta por el movimiento del cuerpo, la dirección, la velocidad… Hay veces que cambia de estado de ánimo mientras está con vos. Por ejemplo una madre con cría protege a su cachorro, es natural. Pasa de todo ahí. Igual me puedo equivocar. Pero generalmente te das cuenta como está el avistaje…

El animal no es agresivo nunca porque vos no se lo permitís. No le das tiempo al animal de qué se ponga agresivo. No hay registros de accidente en este tipo de trabajo en el país.

Ahora en la pesca, la investigación o la toma de imágenes, quizás los animales si reaccionan, se defienden… Y si es receptivo a veces no te dejan ir, se ponen debajo de la embarcación, invertidas, haciendo la plancha, con las aletas pectorales abrazando la embarcación. Una ballena franca puede medir el doble del semi rígido, que es de 8 metros. 

La ballena puede medir 16 metros y pesar entre 40 y 60 toneladas. Los cachorros sin querer te pueden golpear, por torpeza, errando el cálculo y dar vuelta la embarcación.

Los adultos es muy raro que te toquen la embarcación. Tengo fotos de la ballena apoyada en el bote… No se sabe por qué lo hace. Algunos son muy sensitivos.

El resto del año las ballenas se van a las islas sub antárticas. Migra hacia el sur, donde se sigue alimentando. Aquí viene a parir y a aparearse. Está volviendo a ocupar el lugar que antiguamente habitaba, se está recuperando su población a un 7% anual.

Es común ver esta especie de ballena hasta el norte de Brasil, aunque muchas veces no las veamos porque están en su peor momento.

Te cuento que uno de los momentos más esperado es cuando las ballenas exhalan aire por un espiráculo que es doble, en especial en este tipo de ballenas. Y generalmente les queda agua y liberan un spray en V corta, por eso se puede reconocer a la distancia. 

En el 99% de los avistajes la gente le siente el aliento a la ballena porque con ese spray nos moja a todos. Eso es increíble, nos seguimos fascinando nosotros después de tantos años… Todo es increíble, ballenas, lobos, pingüinos…

Tenemos un apostadero de lobos en la bahía, están todo el año. Es la especie con la que más trabajamos nosotros. Ahora estoy mirando al mar y recién pasaron unos delfines «narices de botella», que entran siempre a alimentarse a la bahía.

Este delfín es medio arisco, ha sido muy cazado. En otros lados es más sociable. «Mala onda» le decimos nosotros, en broma. Tenemos 5 especies de delfines en el Golfo San Matías, pero entra solo el de esta especie. 

La verdad que es  hermoso lo que hacemos- afirma Agustín- lo disfrutamos todos los días, eso se transmite. Yo veo que la gente lo nota, lo valora y lo disfruta también, porque las ganas que uno le pone, todos los días son como el primer día. Y eso se debe al gusto, a la pasión. Para nosotros es una felicidad vivir acá y trabajar de lo que hacemos.

Nosotros no cerramos hasta semana santa, trabajamos de corrido. En invierno también, desde junio, y ya no paramos. En un año normal, tenemos mucho turismo estudiantil y jubilados. 

En la temporada estival es nuestro fuerte, y se desborda, y no comemos ni dormimos hasta Semana Santa. Estamos a full.

Somos la única familia que vive únicamente del avistaje de fauna marina.

Cuando presentamos el proyecto, muchas gente se nos reía. Y la verdad que fue increíble todo lo que logramos como grupo, como familia, la experiencia que hoy tenemos. Y siendo de afuera, que eso se te marca siempre…

No es lo mismo nacer en un lugar y lograr algo que venir de afuera…Se hace más difícil. A veces no es tan fácil, pero se lograron cosas muy lindas, muy interesantes. Y ojalá que se mantenga así y que podamos seguir haciendo cosas.

En Las Grutas tengo unos colegas y amigos con empresa, y tenemos relación, pero en el puerto del este somos los únicos que operamos. En línea recta está a 17 km, pero para llegar hay que esquivar toda la bahía, y son unos 70 km. Siempre viene alguien de Mercedes a visitarnos. Le pregunto de donde son y cuando dicen de Mercedes les digo mirá vos, le hablo de la Fiesta Nacional del Durazno, del Salame Quintero… Hasta que les digo que soy de Mercedes. Hay mercedinos por todo el mundo, desparramados, y haciendo cosas lindas e interesantes.

En el final quiero saludar a todos y agradecerles por esa compañía que siempre me transmiten, ya sea mi familia como mis amigos, están siempre conmigo. 

Eso es lo más importante que tengo y es lo que me ayudó a llegar a donde hoy estoy, y estamos con mi familia. Se los extraña muchísimo, y los quiero muchísimo”- concluye.

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