“Los mejores tesoros los guardo en Mercedes”
Por Fernando Pachiani
Reside en la ciudad de 9 de Julio desde el 2007. Se desempeñó como Secretaria de Desarrollo Comunitario y actualmente es concejal. En Mercedes estudió en el Colegio Misericordia donde forjó grandes amistades.
La vida en Mercedes
“Siempre me han llamado Franca – nos cuenta -, pero ahora está de moda Nina, así que me dicen los dos nombres. Franca era un nombre casi único en mi infancia. Me pusieron así porque teníamos unos familiares de ascendencia italiana, así que mi madre tenía ese nombre en mente. Franca es un derivado de Francesca y Nina por Joaquina.
Estoy en la ciudad de 9 de Julio desde 2007. Nos vinimos por razones de trabajo de mi esposo. Él es de acá. Primero estuve 15 años viviendo en La Plata, prácticamente desde que me fui de Mercedes. A la cual voy seguido porque tengo a mi mamá, mi hermana y mis amigas de toda la vida. Amigas de la escuela y de la carrera, porque yo estudié Trabajo Social en el Instituto de Formación Docente.
Con ambos grupos nos vemos. Cada tanto nos juntamos, hasta tres veces por año. Paola Dufourquet o Margarita Garau son las que más veo, porque muchas están en Buenos Aires. Después, Karina López, que está en Barcelona…
Cuando nací vivíamos con mis abuelos en el barrio Lapenta, en la calle 11 y 36. Con 4 años y mi hermana con 3 nos fuimos a vivir a Daireaux, por razones de trabajo de mi papá y volví a los 11 a Mercedes.
Ahí pasábamos las fiestas y tengo muchos amigos. Me da mucha nostalgia. Mi abuela vendía empanadas, me acuerdo del verdulero que tenía un carro.
Ahí vivían mis abuelos maternos: Nino Girini, con mi mamá Cristina y mi tía Marta. Ese barrio lo recuerdo mucho. Con algunos vecinos sigo en contacto.
En Daireaux también me han quedado amigos. Gracias a las redes seguimos unidos y en contacto. Allá hice la primaria y cuando volví a Mercedes fui a Misericordia, en 1er año.
La etapa de la escuela secundaria fue fantástica, nos divertíamos mucho. Es más hasta algunas macana me mandé. Tuve algunas. En primer año me llevé muchas materias y repetí de año. Mi mamá en penitencia me sacó de la escuela y me mandó a San Antonio. Ahí estuve un año y después volví para Misericordia.
Al volver mis compañeros iban un año adelantados, así que no compartimos el aula. Y estaba mi hermana, y con ella compartíamos el salón. Era como invadir su espacio. Yo seguía perteneciendo al otro grupo…
Me curé de espanto con eso, aunque me llevé alguna que otra materia más. Me acuerdo que le robaba la tarea y ella se enojaba mucho…
Siendo chicas nos hacíamos la rata. A veces íbamos al parque, a la plaza, o a la casa de alguien…
Una compañera nuestra, Vanesa, tenía un auto, creo que era un Renault 12.
Nos pasaba a buscar para salir, pero ella tenía una perra bóxer y la sentaba adelante y a nosotras nos dejaba atrás. Primero la perra y después nosotras.
Tuvimos una muy linda amistad, muchas cosas compartidas, muchos momentos, eventos familiares y sociales…
Se forjó mucho nuestra amistad. Tenemos lazos muy fuertes desde aquella época, y todavía los seguimos manteniendo. Compartimos nacimientos y pérdidas, como es la vida.
Extraño mucho Mercedes y mi familia, mis sobrinos, hermanos, mi mamá… Son tiempos difíciles. Y a veces se pierden los momentos de la vida…
Tengo momentos que estoy sola, y uno piensa muchas cosas… Uno se va transformando y adaptando a la vida y a lo que nos ha tocado.
Pero a veces te agarra mucha nostalgia… Uno se va formando y recreándose en los lugares que le toca para ir construyendo su vida.
Acá tengo muchos amigos, del trabajo y de la vida, desde el momento que llegué, los familiares de mi esposo…Pero uno extraña lo de uno.
Me encanta salir y tomar algo… Es tan especial Mercedes… Tiene esa plaza con los bares, con la gente, tiene algo, no sé…
En Mercedes están mi mamá, mi hermana con su esposo y sus hijos. Tengo 3 sobrinos. Y los primos. Algunos en La Plata, otros en Australia, porque mi papá tenía dos hermanos que se fueron a vivir allá.
Su hermano mayor y su hermana más chica están allá. Y después mi tía, que vive en Mercedes, casada con Dziurdzia, y tengo mis dos primos, Walter y Adriana, que están allá.
Nos vemos casi siempre para Navidad o Año Nuevo, y después cuando podemos ir y encontrarnos todos, lo hacemos. Pero siempre al menos una vez al año nos encontramos”- señala.
Mercedes para mí es mi lugar en el mundo, el lugar donde uno deja guardado sus mejores tesoros, lo que uno lleva arraigado en el ser. Lo mejor de la vida y lo más lindo vivido, lo traigo de Mercedes”-señala.
Trabajo social
“En principio iba a estudiar arquitectura que me gustaba, pero por temas económicos y porque mi papá se enfermó, no pude irme. Entonces estudié Trabajo Social, porque me gustaba mucho.
Éramos 4 amigos, y nos hicimos muy amigas estudiando: Ana, Clarisa y Karina, con las cuales sigo compartiendo mi vida. Me recibí en el año 91. Muchos recuerdos de muchos profesores, lindos momentos con mis compañeras.
Después arranqué mis prácticas profesionales en la Delegación de Acción Social, estaba en aquel momento como delegado Roberto Caberzacio. Y con el Dr. Julio C. Gioscio como intendente, alcancé mi primer trabajo. Primero como becada en el Ministerio y después ya contratada. Trabajé 4 años, porque a fines del 94 me casé y me fui a vivir a La Plata, y continué trabajando allá en el Ministerio de Desarrollo Social”.
La familia
“Me casé con Julio, que él trabajaba allá en Mercedes, en Arba, en la parte de fiscalización. Ahí nos conocimos, porque en aquel momento la oficina de Desarrollo Social compartía el edificio con Arba, en la 22 y 27. Ahí nos conocimos.
Él siempre viajaba porque era inspector de Arba, así que no iba todos los días. Tenía su casa en La Plata, por eso cuando nos casamos nos fuimos para allá. Por iglesia nos casamos en 9 de julio, y por civil en Mercedes.
A él le dieron un cargo dentro del ministerio, en la región, así que se tuvo que volver a Mercedes. Ya habíamos tenido a nuestros hijos y como eran muy chiquitos, se hacía difícil, entonces tuvimos que optar por el trabajo de él o el mío. Yo hacía supervisión de institutos de menores, antes de que cambiara la ley, y también viajaba. Era un poco desordenado con los nenes.
El tema de la guardería, que no llegábamos a horario, con quién los dejábamos… No teníamos a nuestra familia, así que se hacía muy difícil. Tuve un año de tareas más tranquilas, pero después me dediqué a mis hijos. Guillermo, tiene 28 años, es mecánico, se especializa en reparación de motores. Corre en 128 él y el padre, el turismo promocional. Les encanta. Comparten esa pasión. Él siempre fue un apasionado del karting. Lo hace más por hobby y por diversión que por competición. Les gusta preparar el auto, estar en los boxes, que se rompa y lo arman y desarman…Y mi hija Josefina, tiene 26 años, estudió contadora, y trabaja en un estudio contable.
Nos vinimos al interior porque es más tranquilo con los chicos. Vendimos la casa de allá. Y arrancamos acá de vuelta por el 2007.
Finalmente con mi marido ya no estamos juntos, por razones de la vida. Después de muchas vueltas, de cosas que pasaron en el medio. Pero bueno, son etapas.
Igual tengo una muy buena relación, porque tengo chicos, y una nietita de mi chico más grande”.
Actividad social y política
“Cuando me vine en el 2007 recién se creaba el servicio local de niñez, adolescencia y familias, y me convocaron porque tenía experiencia de trabajo con la niñez.
Arranqué acá y después estuve en la parte de salud, en salas de primeros auxilios. En cada barrio hay un CAPS (Centro de Atención Primaria de la Salud).
Y luego el intendente radical de acá me convocó para hacer la Secretaria de Desarrollo Comunitario de 9 de julio, así que acepté ese cargo y estuve 4 años de su gestión. Una experiencia muy linda. Es muy enriquecedor.
A mí me gustaba trabajar con la gente, en los barrios… Sigo ligada hoy en día al municipio. Hoy estoy como concejal, representando al radicalismo, dentro del frente Cambiemos. Es un trabajo muy lindo. Mucho compromiso con la gente y con cada uno de los proyectos que aparecen. Yo sigo teniendo mucho contacto con los funcionarios que están a cargo, así que puedo canalizar las problemáticas de la gente, y poder ayudar…
Vengo de años de función pública, que es un área de mucho requerimiento, de mucha demanda… Y te agota. Creo que todo tiene una etapa en la vida, no sé si seguiría…
Uno tiene que cumplir una etapa y pasar a otra cosa. Por ahí, dejarles el camino a los más jóvenes… Por ahí estoy para hacer otra actividad más tranquila, más relajada, sin tanta exposición…
Por ahora no tengo ningún proyecto en especial, pero ya veremos. Uno tiene que estar abierto a eso, a disfrutar lo que nos queda de vida…
Yo pasé por un momento duro, de enfermedad. Tuve una trombosis pulmonar hace 7 años. La pasé muy mal.
Dios me dijo que me tenía que quedar. Uno, desde ahí empieza a ver las cosas de otro lado, a proyectar otras cosas, y abrir la cabeza…
Porque a veces la cotidianeidad, la rutina, el trabajo, hace que uno no pueda ver otra faceta de la vida, los amigos, el disfrutar el día a día, las pequeñas cosas…







