“Tengo un pedacito de corazón en Mercedes”

Por Fernando Pachiani

Se fue de Mercedes a fines de los ochenta. Promoción 86 de la Escuela Industrial. Reside en Coronel Pringles. Casado, dos hijos. Se dedica a la refrigeración agrícola en general.

Destino Pringles

“Me vine cuando terminé la Escuela Técnica en el año 86 – comienza a contarnos Raúl – que nos aclara que ya de chico le decían por su segundo nombre y así le quedó. En realidad me fui a estudiar Ingeniería Eléctrica a Campana, después empecé a trabajar, y se juntó todo.

Con lo vago que soy para el estudio, abandoné la rama de Ingeniería. Después por razones de la vida vine a parar aquí a Pringles.

Yo tenía familiares acá en Coronel Pringles y después que falleció mi padre, mi madre se vino para acá. Y como somos de estar con la familia, me tiró para venirme a mí también.

Al principio me dediqué a la rama de electricidad que era lo que yo hacía, y di con una gente de un concesionario que vende cosechadoras Don Roque, ahí me dicen: «¿por qué  no te aprendés la rama de aire acondicionados que acá viene gente de afuera a arreglar los aires?”. Así que fui a aprender con una gente de San Francisco, Córdoba, que me enseñaron, me dieron repuestos y herramientas para trabajar, y se las pagué al año siguiente. Les voy a estar agradecido toda la vida.

Hoy en día hago todo lo que es refrigeración agrícola: la reparación de aire acondicionado, tractores, cosechadores, fumigadores… También hago heladeras y equipos de frío en la ciudad, atiendo dos supermercados. En esta época comienza la cosecha y la siembra, el trabajo del agro, es cuando más se trabaja en el campo…

Imaginate que hoy por hoy todo lo que es el agro es tractores cerrados, los abiertos se usan, pero menos. En lo que es siembra o cosecha, las casillas son herméticas y sin aire no podés andar. Todo el instrumental de hoy es fantástico. Todo viene como piloto automático. Solo tiene que prestar atención el tractorista para que todo funcione. La tecnología se mete en todos lados y el campo no está ajeno a eso. 

Los que se dedican a esta tarea somos relativamente pocos en esta zona. Hay talleres que hacen refrigeración pero no salen tanto al campo como yo. 

De hecho atiendo la zona de Pringles y todas las ciudades aledañas… Hacemos lo que salga, en Tres Arroyos, General La Madrid, Laprida, etc.”

El recuerdo de Mercedes

“La verdad que tengo unos recuerdos muy lindos de Mercedes y sobre todo de la Escuela Industrial a donde concurrí. No me olvido de las fiestas que hacían para fin de año, con la entrega de los diplomas, la fiesta de egresados… Es muy lindo y uno que ha andado en muchos lugares, no en todos lados hacen lo que pasa ahí, esto de reunirse todas las promociones por ejemplo.

La verdad que tengo un recorrido escolar muy particular porque hice 1° y 2° grado en San Francisco, Córdoba, en Baradero cursé hasta 5º, de 6º a 7º y 2º año en Campana, y después de ahí me fui a Mercedes y terminé allá.

De chico esto de cambiar de escuela y de ciudad me costaba, era bravísimo. Lo lindo que tiene es que hacés amigos por todos lados….

Tengo amistades con las que todavía me sigo juntando. Recuerdo por ejemplo a Claudio Juárez que siempre dice que soy el que alegra las reuniones con mis chistes… (risas). De la infancia no tengo tantos recuerdos porque fui por muchas ciudades. Pero de la adolescencia en Mercedes recuerdo cuando íbamos al Club Mercedes, a la pileta, me gustaba mucho.

Íbamos a bailar al Club del Progreso; también a la confitería Oykos que estaba en la esquina de 25 y 22… recuerdos re lindos.

La verdad que viajar hace que te relaciones más con la gente. Te hace ser más dado. Todo tiene su pro y su contra.

Y los amigos… son lo que uno más extraña… Por supuesto que tengo mi familia, mis hermanos ahí, mis sobrinos, pero estamos siempre en contacto, por siempre estamos unidos. Cualquier motivo es bueno para reunirnos y festejar. Si yo no voy para allá ellos vienen para acá – dice.

El acróbata

“De chico me gustaba hacer wheelie en la bicicleta, y andar en zancos. Hoy tengo un monociclo… Por suerte a mi niño le gusta, así que lo comparto con él…

Hago malabares con clavas. Siempre me gustó el circo. Para las fiestitas de cumpleaños con los nenes siempre inventábamos algo para entretener a los chicos. Como a uno le gusta aprende enseguida. En los actos del jardín de los chicos siempre estoy actuando… Contentos los chicos. Feliz de poder andar y bien. 

Mis compañeros de la Escuela Industrial dicen que yo erael acróbata de la Promo’ 86, de la gloriosa Escuela Técnica. El apodo me quedó porque para muchos era el loquito que andaba en una sola rueda de la bicicleta, siempre haciendo malabares con las manos, siempre fue el payaso del grupo y la verdad que esa manera de encarar la vida no la he perdido con los años, lo que perdí fue el pelo, por eso ahora ya no me llaman Raúl, sino pelado… (risas)

Quiero saludar a todos mis compañeros, son unos amigos de fierro, siempre estamos en contacto. Se preocupan por avisarme a mí y a todos para que vayamos. Siempre uno tiene un pedacito de corazón en Mercedes y en todos los lugares que uno ha andado” – concluye.

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