El fin de semana anterior, estuvo de visita en Mercedes la referente en la lucha Ambiental y excandidata a vice presidente de la Nación por Política Obrera, Patricia Urones. En lo que denominaron “rondas abiertas”, junto a Walter Altavista, Julio Sena y en pequeños grupos, se juntaron en una confitería de plaza San Martín, con un Café Debate sobre «Las Luchas pendientes en el nuevo escenario”, en Gowland realizaron una charla sobre «La situación política y el rol de los trabajadores en la Construcción de Agrupaciones Clasistas» y en un barrio de la ciudad cerraron el periplo, bajo el título “Nuestro llamado al voto en blanco “ (en las elecciones de octubre). Para Política Obrera, la candidatura que apoya la inmensa mayoría de la clase capitalista es Patricia Bullrich, cuya plataforma fue redactada por el poderoso cartel empresario de la Fundación Mediterránea. Tiene el respaldo de Techint, Arcor, los bancos nacionales, la Corporación de Eurnekian y la patria contratista de la Cámara de la Construcción. Milei es apoyado por los fondos de inversión internacionales, a los que el llamado ‘libertario’ ofrece abrir el mercado de obras públicas y el monopolio de la financiación, por medio de la dolarización. Milei y Bullrich pertenecen al bloque que ha tomado partido por el capital norteamericano en la lucha comercial y geopolítica contra China. Massa, por su lado, es un agente directo de esa patria contratista y de los grupos nacionales que pretenden quedarse con las empresas reguladas de servicios públicos y de las privatizaciones que tengan lugar, en sociedad con el capital extranjero. La crisis terminal convierte a la lucha entre los bloques capitalistas en una cuestión de supervivencia.

En las tres rondas realizadas en esta ciudad, Urones vaticinó que la tendencia a la hiperinflación dará lugar a “estallidos y rebeliones populares”; citando que “para Milei, la hiperinflación sería funcional a una dolarización. El compromiso de los activistas de la clase obrera debe ser preparar a la clase obrera para esa confrontación, no debilitarla mediante el apoyo al llamado ‘mal menor’. El ‘mal menor’ no ha existido nunca, porque por su misma naturaleza tiende al compromiso con el ‘mal mayor’, como ya ocurre”.

“Las elecciones en curso – dijo – no constituyen una salida para las masas en ningún grado de importancia; son, por el contrario, un medio tentativo de la burguesía para legitimar una salida capitalista catastrófica a la crisis”.

Patricia Urones agregó que “mientras tanto, la burocracia de los Sindicatos apoya la candidatura de Massa por razones fundamentales: para que ella sirva como palanca política para seguir obstruyendo una acción política independiente de los Sindicatos. En segundo lugar, para proteger sus prebendas históricas”.

Para Política Obrera, en este contexto, “los slogans del Frente de Izquierda y los Trabajadores (Unidad), sobre el ‘miedo’, la ‘resignación’ y el ‘sometimiento’, la pintan en clave derrotista, cuando la lucha por la salida a esta crisis y a esta catástrofe ni siquiera ha comenzado. Estas posiciones la convierten en “un activo tóxico” para la clase obrera, que necesita más que nunca una orientación política”.  “Llamamos al rechazo al voto a los partidos existentes sin excepción en nombre de un programa. Primero, por la construcción de un verdadero partido de la clase obrera. Segundo, por una movilización y organización independiente de masas para impulsar luchas y huelgas en función de una huelga general por las reivindicaciones inmediatas e históricas de la clase obrera y esto no se condice con otra cosa que no sea el voto en blanco para el 23 de octubre”.

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