“Lo que más extraño son los salames mercedinos”
Por Fernando Pachiani
Hace más de 20 años que reside en Florianopolis, Brasil. A su llegada al país abrió una fábrica de indumentaria. Hoy se dedica al turismo. En el 81 viajó con amigos a Rio de Janeiro en un 3 CV.
Destino Brasil
“Hoy es un día espectacular de playa – comienza a contarnos Ricardo y agrega: estoy a 4 cuadras, en la avenida principal de Canasvieiras y además tengo una casa en otra playa. Trabajamos con turismo, alquilando propiedades.
Esta aventura empezó ya en el año 92, hace más de 20 años… Me fui a estudiar a Buenos Aires, y cuando hubo una serie de oportunidades aproveché para venirme y monté una fábrica. Tuve una marca de ropa. Me fue muy bien y hoy estoy tranquilo.
Nos vinimos 3 amigos psicólogos. La idea era hacer un máster, y bueno, la vida te va llevando. Al final se dio por otro lado, nada que ver con la Psicología. Me casé. Tengo una hija brasilera, Gabriela, que se está formando como psicóloga.
Yo estaba bien en Argentina, trabajaba en TELEFE en ese momento, pero me fue muy bien acá. Es un país que te da oportunidades – señala.
Aquí tengo residencia permanente indeterminada. No necesito renovar documentación.
Podría ser ciudadano brasilero, pero no me interesa porque lo único que no hago es votar.
Después tengo todos los derechos y obligaciones.
Canasvieiras, que es un barrio de Florianópolis, del norte de la isla de Santa Catarina, es un reducto argentino. Tenés cafeterías, conseguís empanadas, viene gente continuamente, comprás vino argentino… Hacen alfajores de Maicena…
Algunas cositas tenés. Si estuviera en Argentina no podría vivir acá. Acá todo es distinto, son otras comidas. Acá se come arroz, el poroto feijao… Acá lo que más se toma es cerveza. El clima te lleva a tomar algo más fresco.
Tienes que adaptarte. Acá se hace mucha playa, mucho deporte, es otra calidad de vida. Todos salen a caminar de mañana y de tarde… Yo estoy unos kilos arriba. Acá se anda mucho en bicicleta y se va al gimnasio.
Ahora entró el paddle. Fui a un campeonato panamericano de paddle. Estaba el equipo argentino que conozco a varios, y estaba México, Paraguay, Uruguay, en un complejo de 11 canchas….
Han adaptado en la playa el tenis-fútbol, con la paleta de paddle. Está muy de moda, todo el mundo juega. Acá el deporte es primera línea.
Durante el invierno generalmente estoy acá. El invierno es corto. A pesar de que las temperaturas son amenas: un día frío es de 15 grados. El cuerpo parece que tiene un termostato diferente, y el cuerpo se adapta.
Brasil me encanta, tiene todos los climas, hasta nieve. A 200 km, en una ciudad de Santa Catarina, San Joaquín, nieva dos o tres días. Y también fabrican la nieve con cañones.
Lanzan agua en camiones de agua y caen los copos de nieve por la temperatura fría.
Brasil no es el país perfecto. Es un país emergente con muchas dificultades y diferencias sociales. Acá el que es pobre es pobre enserio.
Brasil es un continente, no es un país. Y nuestros socios tienen que ser primero el Mercosur. Pero Brasil es nacionalista.
Acá un vino argentino, medio pelo, que vale tantos pesos, acá llega tres veces más de su valor, porque no quieren que consumas cosas de afuera, sino cosas locales.
Acá todavía está el Plan Real, que empezó en noviembre del 93, con el ministro Fernando Enrique Cardozo, que luego fue presidente. Son 30 años. Los únicos que guardamos dólares somos los argentinos.
Aquí he perdido por guardar dólar, porque se mantenía siempre, y capaz cuando iba a cambiarlo perdía un poco, al contrario que en Argentina.
Acá todo es reales. No existe el dólar, a menos que seas gringo.
Sin políticas de Estado la moneda no va a ser fuerte” – señala.
Indumentarias Gupi
“Cuando llegué no sabía nada acerca de fabricar ropa, pero cuando ponés dinero, aprendés rápido. Llegué a montar 5 locales y era mayorista. Vendía unas colecciones importantes, imaginate para abastecer 100 comercios. La marca es Gupi. Empecé haciendo camisetas y buzos, en mi casa, cortando en el piso. Comencé haciendo la publicidad, sin tener el producto.
Tenía sobrinos surfistas y los mandaba a las tiendas Lojas a pedir mi marca, cuando no existía, pero ya había demanda… (risas). Entonces todos sus amigos iban a los comercios y decían: ¿tenés Gupi? Y así se fue corriendo la bola. Entonces cuando lancé la marca con otro representante de ropa de surf, era una mentira pero había una demanda. No tenía un capital de giro, para comenzar con tanta fuerza. Los bancos de aquí me ayudaron, no es como en Argentina. Por ejemplo, pensé que tenía que poner la casa en garantía. Cuando voy a pedir un crédito me dicen: ¿cuánto necesitas? Le contesté: ¿Cuánto me pueden dar?… Me hace el balance el contador, y al otro día me dice: «te vamos a dar 50 mil dólares», obvio a plata de esa época, pero igual era mucha plata.
«¿Qué tengo que traer, la escritura de la casa?» No – me dijeron, la escritura de tu casa es inembargable. Acá en Brasil es así. Lo único que tenía era residencia y sin embargo me dieron una gran ayuda.
Como te dije no sabía nada al principio pero fui aprendiendo. El secreto de la fabricación de ropa está en el corte de los tejidos. Por ejemplo, si compras 200 metros de tela, y te salen 214 camisetas. Si vos la entregás a que te corten, vos no sabes cuánto te cortan…
Es el secreto para que no te roben la tela. Yo comencé mandando a hacer camisetas después, cuando ya sabía, fui comprando máquinas, consiguiendo empleados, etc.
La marca está registrada, aún existe, pero está paralizada. Yo estoy desvinculado ya, porque tenés que estar todo el día detrás de los talleres. Ya me cansé, tengo 65 años… Ya espero jubilarme.
Después de separarme, vendí los talleres, pedí el divorcio y compré dos taxis en Argentina y los puse a laburar. Y cuando salió el divorcio volví. Tengo una casa y un departamento para alquilar. Vivo de rentas hoy” – confiesa. Los que viven en la costa hacen buen dinero y con eso vivís todo el año…
Lo que pasa es que esta ciudad es más turismo del Mercosur, no es turismo europeo”.
De Mercedes a Río en Citroen
“Fue una de las aventuras que más recuerdo en mi vida – cuenta. Viajamos tres amigos. Cristian Arley, el luthier ; José Luis Mosca, que ya ha fallecido y yo. Nos fuimos en los 80 en un Citroen 3CV desde Mercedes a Río de Janeiro. En ese momento ni aire acondicionado había. Fueron casi 40 horas, un viaje muy cansador.
Pero tenía 22 años, era maravilloso. No conocíamos nada, fue un descubrir. Y a partir de ahí me enamoré de Brasil. Me costó 13 años concretarlo. Volví en vacaciones, pero en 13 años pude venirme a vivir.
La única diferencia que tengo con los brasileros es el fútbol. Son las raíces. Si voy a un bar leo los diarios de Argentina, o veo la televisión de Argentina. Cuando uno está afuera, tu cabeza puede estar donde vivís, pero tu corazón está donde naciste” – destaca.
Los años en Mercedes
“Mirá yo me fui a vivir a los 6 años a Necochea. Pero de todas maneras volví para estudiar a Mercedes y trabajaba de Disc Jockey. Nos turnábamos con Mario Badano, éramos los únicos, en esa época allá por el 76.
Boliches como Chivac, Craioba, eran centros de reunión que acaparaban la noche. Luego se fue diversificando, y aparecieron otros.
La escuela primaria la hice en el Colegio San Patricio, y la secundaria la cursé en Necochea donde pasé mayormente mi adolescencia. Cuando vine a estudiar a Morón, ahí volví a Mercedes. Vivía en la 28 y 7. Después vivimos en la 16 y 5. Esos fueron los barrios. Tengo a mi hermano, David, allá y tengo primos también. Es una familia muy pequeña la mía.
Finalmente me fui a Buenos Aires y allá estudié Psicología. En Buenos Aires empecé a trabajar con Los Wawancó.
De ahí pasé a trabajar en Ferrocarriles, 10 años en presidencia. Estuve en YPF, y varios lugares públicos hasta que fui a TELEFE.
Lo último fue trabajar como productor en una telenovela con Cris Morena, que se llamaba «Quereme» y después me vine a Brasil. Primero porque conocí una modelo brasileña y me fui a vivir a Río. Pero no surgió más que ese noviazgo de un año y pico.
Conocí luego a mi esposa y me casé. Estuve casado 20 años. Y tuve a mi hija. Hoy estoy en pareja.
A Mercedes fui hace como 5 años. Lo que pasa es que ya no te encontrás con la gente porque mi generación no tiene donde ir.
Antes vos sabías que ibas a tal lado el sábado a la noche y te encontrabas, pero ya no. Entonces si voy solo estoy en la casa de mi familia.
Igualmente está muy linda Mercedes. Es una ciudad de interior, se vive tranquilo… No viviría allá, me acostumbré a la playa, a otro clima…
Lo que más extraño de Mercedes son los salames. En ningún lugar del mundo vas a encontrar un salame como el de Mercedes.
Me gustaría agradecerles la oportunidad de poder expresarme y saludar a mis familiares: mi hermano, mi sobrina Ana Paula, Ana Julia, a la familia Games…
A mis amigos de la adolescencia con los que seguimos en contacto como Armando y Cristian. Un abrazo para todos ustedes y para todos los mercedinos” – concluye.







