“De Mercedes tengo los mejores recuerdos”
Por Fernando Pachiani
Reside en San Miguel de Tucumán desde 1998 cuando fue convocado por la empresa Suizo Argentina. Es farmacéutico como su padre. En 1984 ganó el PRODE con 13 aciertos.
Destino Tucumán
“Yo vine a Tucumán el 2 de diciembre del 98 – comienza a contarnos Jorge. Me contrató una empresa, Droguería Suizo Argentina, una de las más grandes del país de venta de medicamentos a nivel nacional. Yo tenía una sucursal acá. Antes en Tucumán había bajas ventas, por lo que había que reactivarla, así que me vine con un desafío bastante bravo, pero haciendo lo que a uno le gusta. Para mí fue una suerte trabajar en esto porque es lo que me gusta.
Si bien fueron épocas demasiado difíciles, la droguería es una empresa realmente importante y tuve todo el apoyo de ellos para poder crecer e ir mejorando. Abrimos también una sucursal en Salta, yo tenía las dos, Tucumán y Salta. Ahí comencé a hacer cosas que no había hecho hasta esa época, comencé a ver cosas de administración y organización de la empresa, cosas que aprendí con el tiempo. El tema de ordenar cómo funcionaba y hacer todos los cambios necesarios para llevarla adelante…
La empresa estaba en manos de una persona y ellos veían que no avanzaba… Los primeros años fueron difíciles, duros, pero con su apoyo salimos muy bien adelante, y llegamos a ser los número 1 en venta de medicamentos… Tardamos 4 o 5 años, pero ya estábamos al frente siendo los primeros en ventas.
Yo tenía la gerencia de la sucursal de Tucumán y de Salta. En los dos lados, así que viajaba toda la semana. Estaba dos días allá y tres acá. Así nos fuimos moviendo y creció la sucursal en Salta. Atendíamos a todo el norte del país. Era bastante importante la difusión en el sector.
Ya no cumplo esa función. Hace 8 años que me retiré. Después de que me jubilé, la empresa me volvió a contratar y trabajé 5 años más. Después me vinieron a ver de una empresa muy grande que tiene 23 farmacias, la más importante del norte, todas en Tucumán menos una que está en Tafí del Valle. Aprendí en Suizo Argentina lo que es
la codificación de plantas de distribución de medicamentos, es decir, una forma de acomodar una sucursal de manera que trabaje ordenadamente con la parte de computación. La computadora es la que ordena la forma de trabajo, algo muy interesante. Con eso se consigue una velocidad muy grande en la preparación de pedidos, sin ser automáticas, todo hecho por factor humano. Pero es muy rápido y todo se hace más sencillo.
Ese fue mi trabajo. Hoy sigo haciendo una supervisión de todo eso, con mucho menos responsabilidad. Si bien voy todo los días ya no tengo horarios de trabajo sino que voy entre 2 y 4 horas diarias y con ese tiempo me muevo bastante bien, y sin salir de Tucumán” – señala.
Los afectos en Mercedes
“En Mercedes tengo a mis amigos de toda la vida, a mis hijos, María Verónica, la mayor, que tiene 3 hijos, está casada con «El Negro» De Paola. Y por ella tengo 3 nietos que son espectaculares. Y después lo tengo a Ezequiel que es fotógrafo. Ahora hace chocolate artesanal. Su pasión siempre fue la aviación, le gusta volar, él es piloto. La más chica mía, María Eugenia, está en Barcelona.
Así que cuando tomé la decisión de venir para Tucumán dejaba en Mercedes a mis afectos. Dejaba a toda mi familia, los chicos estaban estudiando en ese momento…
Todo cuesta, no es fácil, pero tengo que reconocer que tuve la suerte de trabajar en lo que más me gusta y que es una suerte que no tiene mucha gente. Ya no es un trabajo sino que uno lo toma como algo perteneciente a su vida, algo lindo que va con alegría hacerlo… la suerte de que mis hijos han estudiado y trabajado desde siempre, desde los 17 años. Yo lo relaciono con mi padre, que era farmacéutico como yo, y cuando me levantaba al colegio a las 7 y media mi padre ya estaba trabajando y a las 8 de la noche también.
Te inculcan eso de chico y uno asimila todas esas cosas. Yo siempre digo que he trabajado desde el día que me recibí hasta hoy, y sigo trabajando porque realmente creo que es fundamental para una persona – confiesa.
Como te decía mis afectos de toda la vida están en Mercedes. Extraño mucho a mis amigos, éramos de salir todas las semanas a comer todos juntos, con los compañeros del Colegio Nacional. Esos compañeros que te quedan realmente, que uno tiene una relación hasta que tenés 17, que pasas los mejores años… Eso se conserva siempre. La promoción 1960. Nos juntábamos a comer, normalmente lo hacíamos en la mueblería del “Chaca” Portessi, siempre había asado. Siempre recuerdo a los que ya no están. Hace un año y pico falleció Tulio Ortiz, compañero mío de 1er grado hasta 5to año. Tenía una amistad muy buena con Tulio, una persona extraordinaria. Perdí a uno de mis mejores amigos, Eduardo Rizzo, fuimos muy amigos, de viajar juntos. Él había viajado muchísimo. Y toda la familia de él es como si fuéramos hermanos. Lo apreciaba mucho y quiero mucho a sus hijos y a sus familias…
Acá Eduardo Rizzo vino a visitarme… También el Dr. Cabachief, amigo mío, me vino a visitar. Miguelito Vitetta, farmacéutico y de padre farmacéutico también vino.
Si bien estoy cómodo en Tucumán, a mí me tira mucho Mercedes, en el 70 fui presidente del Club Progreso cuando recién me había recibido, en el 69. Íbamos todos los días al club, hicimos una linda Comisión Directiva, con muchos amigos que me habían quedado. Siempre que vuelvo a Mercedes me doy una vuelta por el club, que tiene el salón más lindo de Mercedes, Siempre voy, tengo amigos ahí y los recuerdo, cuando puedo paso a compartir un ratito con ellos” – dice
Trabajar hasta que se pueda
“Cuando me recibí de farmacéutico tenía 25 años. Empecé a trabajar con mi padre y después abrí otra farmacia por mi cuenta en la 16 y 39. La de mi papá era «Gamenara», así se llamaba antes y mi padre no le cambió el nombre. Después de trabajar 8 o 9 años en la farmacia, le digo a mi papá: “voy a trabajar hasta los 45 años, y después voy a viajar por el mundo”. Él me dijo: «el hombre tiene que trabajar mientras pueda, el día que no puedas más no trabajes, pero mientras puedas…». Y esa verdad me llegó. Me siento muy bien trabajando, siento que me hace bien. Creo que mis hijos han tomado parte de esto. Me alegro muchísimo de que cada uno tiene su trabajo y lo hacen con mucha voluntad, con muchas ganas. Creo que es bueno.
Mi papá estuvo toda una vida dedicada a la farmacia y a los medicamentos. Después a su farmacia la compró Corina Silvestre. Ella la trasladó hasta la esquina. Allí tengo los mejores recuerdos con mi padre, y con Juan Cazeneuve, que era un segundo padre, porque lo he querido muchísimo. Trabajó toda la vida con mi papá, que se llamaba Redimio. Te cuento que mi abuelo tenía dos hijos varones. Mi abuelo se llamaba Redimio Ezequiel, y mi padre Redimio Ezequiel, los dos se llamaban igual. Pero al otro hijo le puso Lilio, así que eran Lilio y Redimio.
Yo era chico y recién empezaba a leer y un día pasa un camión que decía Redimio García. Fui corriendo y le dije: “papá vi un camión que se llama igual que vos”. Y lo conocía… risas…deben ser pocos. Y por eso le puse Ezequiel a mi hijo, por mi padre.
Yo hubiese querido tener hermanos, sobre todo uno más grande que yo. Por eso me da mucha lástima cuando los hermanos se pelean. Uno quisiera tener un hermano para muchos momentos de la vida. Muchas veces se necesita tener a alguien bien cerca. El hermano de sangre es único”.
El PRODE
“Mis ganas de viajar por el mundo como le comenté a mi viejo, también tuve la suerte de cumplirlo. He viajado muchísimo. Un poco ayudado porque tuve la suerte de ganar el PRODE, con 13 puntos…como Negretti – dice.
Exactamente, fue en el año 1984, fue el primer PRODE que se pagó en australes. Y ganaron 8 personas en todo el país. Eso me dio la posibilidad de viajar mucho. Viajé con mis hijos… A valores de hoy, 12 mil dólares, pero no se puede comparar con hoy porque yo ganaba el equivalente a 1.200 dólares por mes, y lo que había ganado era una barbaridad…Es más me pude terminar la casa… Tuve la suerte de poder viajar bastante, no me puedo quejar.
La historia del PRODE se dio así. En aquellos años, éramos socios con la familia San Martín y yo me había ido a cazar vizcachas al campo de César y Roberto en San Luis, con un tío mío. Y en el PRODE yo siempre hacía el mismo dibujo, siempre. Marta Filpo era mi secretaria, se lo dejé a ella. Le dije: «andá a hacerme el PRODE el día jueves”, yo volví un domingo, y el martes fui a hacer la boleta del PRODE nuevamente, y cuando voy le digo: ¿tenés los ganadores de la última? Y el agenciero me dice: “No, porque como es el primero que se hace en australes todavía no llegó nada”. Cuando me da la boleta empiezo a controlar y tenía los 13 aciertos. Le digo: “fijate si esto está bien”… Sí – me dice – tenés los 13 aciertos.
Lo pasé a buscar a mi viejo y nos fuimos para La Plata los dos. Llegué a la Lotería de la Provincia de Buenos Aires. Una persona agarra la tarjeta y se va. Tardó como 10 minutos. Yo estaba desesperado. Viene al ratito y me dice: «sí señor, es ganador…». Me acuerdo que estaba Guillermo «Tito» San Martín, que era juez en la Suprema Corte de Justicia, muy amigo mío, fuimos compañeros de 2º a 6º grado en la Escuela Normal, y vivíamos a una cuadra de distancia, así que estábamos juntos. Ese día lo fui a visitar y le conté. Fue una linda satisfacción. Eso fue en el 84, cuando comenzó el austral. A mis amigos los cargo y les digo que ellos no saben nada de fútbol porque yo saqué el PRODE y ellos no. Acá en Tucumán me rio mucho porque un amigo mío, trae otro amigo, que dice: «yo gané el PRODE». ¿Y con cuantos puntos sacaste? – la pregunté. – Con 12 – me dice. – Ah yo lo saqué con 13. Así que sigo invicto-manifiesta.
La vuelta
“De Mercedes tengo los mejores recuerdos, y siempre que pueda voy a ir. Si algún día dejo de trabajar será para quedarme allí definitivamente. Vamos a ver hasta cuándo sigo con esto. Tengo ganas, pero no todo depende de mí. Ahora salgo a caminar, leo, escucho música, veo televisión, lo normal… No hago cosas raras a esta edad.
Te agradezco y les mando un saludo especial a Maru y Santiago, que están en Barcelona y para mis hijos un saludo especial. Y para todos mis amigos, ya sea del Club Progreso, el «Chaca» Portessi, y para todos los mercedinos que me conocen y que también tengo muchos compañeros del colegio que seguimos comunicándonos, así que para todos ellos un abrazo”- concluye.







