El Tribunal del Trabajo N° 1 de Mercedes dictó un fallo en el que reconoció la existencia de una relación laboral entre un profesional veterinario y una empresa frigorífica, al considerar probado que el trabajador fue desvinculado luego de reclamar un aumento salarial y la regularización de su situación laboral.

La sentencia analizó el caso de un médico veterinario mercedino que se desempeñaba como veterinario de registro en una planta frigorífica de la zona. Según quedó acreditado en el expediente, el profesional comenzó a prestar servicios a principios de 2021, desarrollando tareas de control sanitario durante la faena, supervisión del cumplimiento de las normas de higiene y bienestar animal, certificación de productos y otras funciones exigidas por la normativa del SENASA.

De acuerdo con la demanda, el conflicto se desencadenó cuando el trabajador solicitó una mejora en su salario y la regularización del vínculo laboral. Siempre según el fallo, la respuesta fue un despido verbal, situación que luego derivó en un intercambio de telegramas laborales y, finalmente, en una demanda ante la Justicia.

Durante el proceso, la empresa negó que existiera una relación de dependencia y sostuvo que el veterinario actuaba de manera independiente, en el marco de las funciones que le asignaba el SENASA. Sin embargo, el tribunal entendió que esa postura no logró desvirtuar la presunción de laboralidad prevista en la Ley de Contrato de Trabajo.

Los jueces destacaron que el profesional prestaba servicios de manera habitual dentro del establecimiento, cumplía funciones esenciales para la actividad del frigorífico y percibía una remuneración abonada por la empresa. Además, señalaron que la normativa específica sobre los veterinarios de registro establece que es el frigorífico quien los contrata y afronta el pago de sus honorarios.

Uno de los aspectos centrales del fallo es que la Justicia consideró que la negativa de la empresa a reconocer la existencia del vínculo laboral constituyó una injuria suficiente para justificar que el trabajador se colocara en situación de despido indirecto. Es decir, entendió que la ruptura de la relación laboral fue consecuencia del desconocimiento de sus derechos luego de haber reclamado mejores condiciones de trabajo.

En consecuencia, el tribunal hizo lugar parcialmente a la demanda y condenó a la empresa al pago de la indemnización sustitutiva de preaviso, el sueldo anual complementario correspondiente y la entrega del certificado de trabajo con los aportes previsionales y sociales. En cambio, rechazó otros rubros reclamados por cuestiones técnicas relacionadas con el encuadre jurídico de la acción promovida.

Más allá del monto de la condena, el fallo pone el foco en una situación que suele presentarse en el ámbito laboral: un trabajador que reclama un aumento de sueldo y la regularización de su empleo termina perdiendo su fuente de trabajo. En este caso, la Justicia concluyó que ese reclamo fue el detonante del conflicto y reconoció que existía una verdadera relación laboral, pese a que la empresa la negó durante todo el proceso judicial.

Foto: Imagen de archivo a modo ilustrativo