(De la redacción)

El intendente de Mercedes Juan Ignacio Ustarroz confirmó que no buscará un nuevo mandato y puso en escena a tres dirigentes de su máxima confianza. Santiago Altube, Mariana San Martín y Luis Ponce aparecen como los nombres para una sucesión que, por ahora, deberá resolverse dentro de la unidad del peronismo local. Pero detrás del anuncio también se abre otra pregunta: ¿qué lugar ocupará Juan Ignacio Ustarroz en el escenario político bonaerense?

En política hay decisiones que se anuncian y otras que, mucho antes de hacerse públicas, ya forman parte de la realidad. La decisión de Juan Ignacio Ustarroz de no buscar un nuevo mandato en Mercedes parece pertenecer a esta última categoría.

El intendente transita su tercer período al frente del Municipio y, aun frente a la posibilidad de que la Legislatura bonaerense avance con una modificación de la legislación que permita nuevas reelecciones, dejó en claro que no está en sus planes continuar. Lo novedoso, entonces, no fue tanto la decisión de no competir, sino haber puesto nombre y apellido a quienes considera que podrían tomar la posta que dejará.

Santiago Altube, Mariana San Martín y Luis Ponce fueron los tres dirigentes mencionados por Ustarroz. Los tres tienen algo en común: forman parte de su núcleo político más cercano y conocen desde hace tiempo la posibilidad de que la sucesión del actual intendente comenzara a discutirse dentro de ese espacio. En rigor, Ustarroz simplemente puso en “ON” una decisión que ya estaba tomada. Porque mientras exista un liderazgo consolidado y mientras ese liderazgo no haya definido públicamente su futuro, resulta difícil que alguien salga a disputar abiertamente una candidatura.

La mención de Altube no resulta casual. Fue candidato a concejal en 2015, precisamente en la lista que acompañó a Ustarroz en su primera elección ejecutiva. En los últimos comicios legislativos volvió a encabezar la nómina oficialista y anteriormente también ocupó la Jefatura de la Agencia PAMI Mercedes. Hoy es concejal y jefe del bloque oficialista. Es decir, tiene experiencia electoral, territorial y legislativa, además de una relación política construida durante años con el intendente.

Mariana San Martín presenta otro recorrido. Dejó su actividad en la Justicia Federal para involucrarse de lleno en la política local y acompañar a Ustarroz desde los primeros tiempos de su gestión. Fue candidata en 2017 y en 2023 encabezó la lista de concejales en una elección ejecutiva, condición que la convirtió, en los hechos, en la sucesora interina del mandato que se extiende hasta 2027.

Actualmente preside el Concejo Deliberante y ya tuvo la responsabilidad de ejercer interinamente la Intendencia. Su posición institucional, por lo tanto, le otorga una visibilidad diferente dentro del esquema oficialista.

Luis Ponce, en tanto, representa una tercera variante. Tiene una extensa trayectoria militante y actualmente ocupa la Subsecretaría de Servicios Públicos, un área particularmente compleja, con alta exposición cotidiana y un considerable nivel de riesgo político.

Hay un dato que no es menor. Mientras avance la discusión sucesoria, Altube y San Martín deberán seguir compartiendo el mismo recinto, uno como jefe de bloque y la otra como presidenta del Concejo Deliberante. La política, muchas veces, obliga a convivir antes de competir.

La aparición de estos tres nombres tampoco significa que exista una candidatura definida. Mucho menos que haya una competencia formal. El propio escenario que se desprende de las declaraciones de Ustarroz parece apuntar en otra dirección: que la sucesión se resuelva dentro del espacio.

La decisión de Ustarroz tiene también una lectura hacia afuera de su círculo más cercano. Al mencionar a tres dirigentes propios, el intendente no necesariamente cerró la discusión. Pero sí delimitó, al menos inicialmente, la cancha en la que pretende que se juegue la sucesión.

Porque una cosa es que distintos dirigentes comiencen a imaginarse como candidatos y otra muy diferente es que quien gobierna la ciudad y, además, conduce el Partido Justicialista local, habilite públicamente esos nombres. Altube, San Martín y Ponce recibieron, de algún modo, una suerte de bendición política.

Ahora comienza probablemente la etapa más delicada: demostrar quién de los tres tiene mayor capacidad para construir una propuesta que represente la continuidad de la gestión, pero que al mismo tiempo pueda ampliar la base electoral del oficialismo. Porque suceder a Ustarroz no será simplemente ocupar un lugar en una boleta.

Será intentar reemplazar a un dirigente que gobierna Mercedes desde 2015, que construyó un liderazgo propio y que mantiene vínculos políticos de peso dentro del peronismo bonaerense. La pregunta, entonces, no será solamente quién puede ser candidato. También será quién puede ganar.

Pero quizá el dato políticamente más interesante del anuncio de Ustarroz no esté en quién puede sucederlo, sino en qué hará él después de 2027. Durante los últimos años, su nombre apareció en distintas conversaciones del peronismo bonaerense e incluso fue mencionado como una eventual posibilidad para integrar una fórmula provincial acompañando a Axel Kicillof.

Nada de eso significa que exista hoy una definición concreta. Pero la decisión de no continuar abre inevitablemente esa pregunta. Ustarroz todavía tiene una edad y una trayectoria política que le permiten pensar en una etapa diferente. Dejar la Intendencia no necesariamente significa retirarse de la política. Por el contrario, puede significar espacio para asumir responsabilidades de otra naturaleza.

Entonces nos podemos preguntar: ¿la sucesión en Mercedes es el final de la etapa Ustarroz o el comienzo de una nueva etapa política para Ustarroz? Probablemente todavía no haya respuesta.

Lo que sí parece claro es que el intendente comenzó a ordenar el escenario con suficiente anticipación. No esperó a que los nombres se instalaran por su cuenta, ni permitió que la carrera sucesoria se transformara en una disputa prematura dentro del oficialismo. Hizo algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más importante: habló. En términos políticos, eso puede ser entendido como una señal de largada.

A partir de ahora, Altube, San Martín y Ponce tendrán que convivir con esa exposición. Tendrán que seguir trabajando juntos, compartir espacios institucionales y, probablemente, construir sus propios niveles de conocimiento y aceptación. El jefe político del espacio al que pertenecen los puso sobre la mesa.