Este viernes 21 de agosto Cabaña La María de Iriarte Hnos. piso fuerte el adoquín de la Rural tandilense, y con una torada destacada, logró una venta en donde la agilidad y los buenos valores fueron una constante del primero al último toro, respaldados por un gran trabajo que fue recompensado por todos los que levantaron la mano.
Por Con Aire de Campo
A las 15 horas, después de un buen asado y bajo la consignación de Borsalino Hnos., el martillo de Víctor Sisinni comenzó a sonar con firmeza y velocidad. Las condiciones de venta favorables ayudarán a que los asistentes se acomoden en las gradas para levantar las manos, sabiendo de la mercadería que estaba por ingresar.
Los negros y colorados saltaron a la pista y ahí sí que el ida y vuelta se hizo notar, no le daban los ojos al Martillero para ver las ofertas, y en la primera que algún interesado sudaba, el comprador se llevaba los tres y con precios iguales a los máximos. La dinámica descubrió a propios y extraños y cuando quisimos acordar ya estaban en el ring los últimos 3 Shorthorn PC
Las caras de satisfacción de los cabañeros y consignatarios evidenciaban que la venta estuvo a la altura o por encima, quizás, de lo que esperaban, pero cuando los animales están, las condiciones son buenas y lo que se exponen funciona, el resultado llega solo. Eso ocurrió en Tandil este vienes en Tandil con La María y su segundo remate en esta plaza.
Poco más de media hora le alcanzó a Víctor para no dejar nada por vender, y entre café, alguna bebida espirituosa y los pasteles con pastafrola, la tarde se prestaba para seguir pasándola bien. Con toros así, tribunas llenas e interés por la mercadería, el resultado no podía ser otro.

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