“Cada vez que se debate la continuidad de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), el principal argumento en contra suele ser su costo económico. Sin embargo, la discusión debería incorporar una pregunta central: ¿qué mecanismo reemplazará a las PASO y garantizará que la selección de candidatos siga siendo democrática, abierta y participativa?”.
De esta manera el expresidente del PJ mercedino y miembro del Parlasur, Juan Pablo López Baggio, advierte que eliminar las PASO no implica automáticamente el regreso de las tradicionales internas partidarias. Marca que, durante los años de vigencia del actual sistema, los partidos adaptaron sus estructuras y mecanismos de selección de candidaturas a las primarias. Recuperar las internas requeriría reconstruir padrones, órganos electorales, sistemas de fiscalización y toda una estructura logística que permita garantizar una competencia efectiva.
En tal sentido considera que el escenario se vuelve aún más complejo por la creciente conformación de alianzas electorales. A diferencia de décadas atrás, los partidos suelen presentarse integrados en coaliciones que pueden modificarse de una elección a otra. Frente a una disputa interna dentro de una alianza, surgen interrogantes difíciles de resolver: quiénes podrían votar, cómo se confeccionaría el padrón, quién organizaría la elección y bajo qué reglas competirían los distintos sectores.
Las PASO, remarca en ese sentido, funcionan como un ámbito institucional común donde diferentes expresiones pueden competir y es la ciudadanía la que define cuál tendrá la representación electoral.
Otro aspecto señalado según López es el costo de organizar una elección interna nacional por fuera del sistema estatal. Una competencia de ese alcance requiere fiscales, autoridades, padrones, locales, transporte, comunicación, escrutinio y recursos económicos. “Para los sectores minoritarios o espacios con menor capacidad financiera, afrontar esa estructura podría convertirse en una barrera prácticamente insalvable”, sostiene.
Por eso, señala que el debate no debería limitarse al costo de las PASO. También debe contemplar el costo democrático de reemplazar una instancia abierta de participación por acuerdos entre dirigentes.
López Baggio sostiene que la participación política no puede ser considerada simplemente como un gasto. “Las PASO permiten que los ciudadanos intervengan no solo en la elección de quienes ocuparán cargos públicos, sino también en la definición de las candidaturas. Su eliminación podría trasladar esa decisión desde las urnas hacia negociaciones internas y acuerdos entre sectores con diferentes niveles de poder e influencia”.
Sigue López y hace notar que esto no significa que el sistema actual sea perfecto. Las PASO pueden ser reformadas, sus costos pueden reducirse y su funcionamiento puede mejorarse. Pero, según el planteo, cualquier modificación debería garantizar que la eliminación de las primarias no termine reduciendo la competencia y la participación.
“La discusión, entonces, excede cuánto cuesta organizar una elección. La verdadera pregunta es cuánto está dispuesta la sociedad a invertir para que las candidaturas sean definidas por los ciudadanos y no exclusivamente por las estructuras partidarias. Porque si el ahorro económico implica menos participación, menos competencia y mayor concentración de las decisiones, el costo de eliminar las PASO podría terminar siendo mucho mayor que el de organizarlas”, concluye.









