Con una participación récord de 211 competidores de diversas provincias, la tradicional institución colombófila de Mercedes rindió un sentido homenaje a dos de sus más grandes e inolvidables referentes locales, uniendo el deporte con la memoria de una entrañable amistad.
El cielo celeste se vistió de nostalgia y reconocimiento. La Sociedad Colombófila «La Viajera Mercedina», bajo la conducción de su presidente José Luis Valli y con el acompañamiento de sus asociados, llevó adelante con una notable repercusión la «Gran Carrera Especial Homenaje». Este certamen de alto nivel técnico fue concebido para honrar y perpetuar el legado de Julio Falabella y Héctor «Bocha» Dagnino, dos personalidades fundamentales de la actividad colombófila local y nacional que fallecieron recientemente.
La exigente prueba deportiva requirió de una compleja planificación logística debido a que se disputó de forma simultánea desde los cuatro puntos cardinales del territorio nacional. Los puntos de suelta estratégicos se fijaron en San Vicente (Santa Fe) en el Norte, Vivoratá (Buenos Aires) en el Sur, Chajarí (Entre Ríos) en el Noreste y Pellegrini (Buenos Aires) en el Oeste, promediando distancias de vuelo sumamente desafiantes de entre 350 y 450 kilómetros. Aunque la fecha original de largada estaba prevista para mediados de julio de 2026, las inclemencias meteorológicas obligaron a postergar las sueltas hasta el jueves 23 de julio, día en que finalmente las aves surcaron el cielo. El certamen estuvo bajo la estricta fiscalización del Circuito Interior Pergamino (CIP), entidad que asumió la responsabilidad del transporte de los ejemplares y la precisión de los cálculos de tiempos.
Sin embargo, el verdadero corazón de esta competencia trascendió los resultados y las planillas oficiales de tiempos. El afiche promocional del certamen exhibió una fotografía real de ambos homenajeados fundidos en un cálido y estrecho abrazo. Lejos de las ilustraciones digitales y las creaciones artificiales, la imagen plasmó una verdad histórica y sumamente íntima: Falabella y Dagnino compartieron durante años el cuidado diario de sus palomas mensajeras en un mismo palomar, situado en la azotea de la avenida 29 entre las calles 4 y 6. Allí forjaron una entrañable sociedad y una amistad que hoy la histórica institución mercedina – fundada el 20 de marzo de 1945 – busca mantener viva en la memoria colectiva.









