En la sesión ordinaria del pasado lunes, el cuerpo legislativo entregó un diploma oficial a los descendientes de don José Magadán. El proyecto, aprobado por unanimidad, rinde tributo a los más de 80 años de trayectoria comercial, cultural y deportiva de la emblemática «Casa Magadán».

El recinto del Honorable Concejo Deliberante se vistió de emoción y memoria colectiva el pasado lunes. En una jornada marcada por el recuerdo y el afecto de amigos y vecinos, concejales de todas las fuerzas políticas hicieron entrega de un reconocimiento oficial a los familiares de don José Magadán y de su hijo, José María Magadán. La distinción, que declaró de interés legislativo la trayectoria comunitaria, deportiva y comercial de la familia, así como el valor histórico de la icónica «Casa Magadán», puso en valor un legado que supera las ocho décadas de arraigo en nuestra ciudad.

El decreto de distinción fue aprobado originalmente sobre tablas y por unanimidad días antes. El proyecto, impulsado por el bloque de la Unión Cívica Radical (UCR) a través del concejal Daniel Ivaldis, contó con Jimena Magadán – nieta de don José -como el motor de la iniciativa. En palabras del propio concejal Ivaldis, se trató de un acto de justicia para con personas que «en la vida hacen un poquito más de lo debido». El edil recordó con entusiasmo los detalles de la investigación y evocó anécdotas compartidas en aquellos tiempos de la clásica «vuelta del perro», de la cual Casa Magadán fue un fiel testigo.

De orígenes humildes a pilar de la comunidad

La historia de la familia con el comercio comenzó en el lejano 1922. Con apenas 18 o 19 años, un joven José Magadán de origen humilde abrió su primer local para colaborar con el sostén de su madre y sus cinco hermanos tras el fallecimiento de su padre. Aquel joven poseía una capacidad única de ver posibilidades, no solo para su negocio sino para Mercedes en su conjunto.

En 1933, el mismo año de la apertura de su local, fundó el Club Deportivo Magadán, guiado por la convicción de que el progreso individual debía acompañar el crecimiento de su comunidad. A través de esta institución, impulsó disciplinas como el atletismo, fútbol, básquet, motociclismo, aeromodelismo y esgrima. De hecho, el club organizó históricas carreras de bicicletas, como la de los 105 kilómetros (que recorría Mercedes, Luján, San Andrés de Giles y Mercedes) y la vuelta a Chivilcoy, antecedente directo de lo que luego se transformó en la tradicional Doble Bragado. Además, su fuerte compromiso ciudadano lo llevó a participar de manera activa en la creación de la Cámara Económica de Mercedes en el año 1953.

Durante la década de 1940, Casa Magadán se consolidó como la primera librería de la ciudad y la más importante de la zona. Uno de sus hitos más recordados de los años 50 fue la creación, junto al doctor Waldemar Dulevich, de la «biblioteca sin bibliotecarios». Este espacio de autoeducación funcionaba dentro del propio local con unos 500 libros y se basaba puramente en la confianza de los lectores; una iniciativa tan singular y avanzada para la época que llegó a recibir el reconocimiento de representantes de la embajada de Estados Unidos.

Con la llegada de su hijo José María Magadán, el comercio se expandió hacia la música, los discos, los instrumentos musicales, los videojuegos y los casetes, convirtiéndose en un punto de encuentro y contención para jóvenes, artistas y bandas de rock locales. Las tardes enteras escuchando música en el local o la tradición navideña de ver a los niños dejando sus cartitas en el buzón de Reyes de Magadán forman parte indisoluble de la memoria de generaciones de mercedinos. Como expresó Jimena Magadán durante su emotivo discurso en el recinto: «Trabajar también puede ser una forma de querer a la ciudad».

El recuerdo del «Dandy» bohemio

Durante la sesión, el vecino y actor Fabián Morales compartió sentidas palabras autorizadas por la familia, homenajeando tanto al fundador como a José María Magadán. Morales describió a José María como un «trotamundos» y un «Dandy bohemio por excelencia, libre y creativo» que eligió el amor por el arte, la música, la lectura, el cine y la pintura por encima de los lujos materiales.

Para cerrar, Fabián revivió una de las frases publicitarias más célebres de Mercedes, inmortalizada por OMDA Publicidad en los altoparlantes de las calles 25 y 27: «¡Qué pelotas las de Magadán!».

El diploma entregado es un merecido tributo a una marca registrada de Mercedes que, en palabras de sus propios descendientes, «más que un clásico es una tradición». Aunque el local físico resguarde hoy otra etapa, sus puertas afectivas continúan abiertas en cada recuerdo de los vecinos que alguna vez se llevaron de allí mucho más que un libro, un instrumento o un juguete: se llevaron un trozo de la historia de Mercedes.