Cerró tras 17 años de vigencia

Por Julián Patrici

Cayó el telón para una de las canchas de fútbol más emblemáticas de la ciudad. El Tatun fue uno de los sitios de distracción para miles y miles de mercedinos a lo largo de 17 años. No solo para disfrutar de un picado entre amigos, sino también para una gran cantidad de eventos que se organizaban en el recinto. Se usó como bar, boliche, se hicieron infinidad de cumpleaños, entre otros acontecimientos.

Ahogados por un parate que comenzó en marzo y sumado a eso el apremio por la renovación del contrato de alquiler del local, sus dueños decidieron cerrar definitivamente el complejo debido a la gran incertidumbre que esta situación les generó.

Santiago y Juan Manuel Portesi se hicieron cargo del galpón ubicado en la avenida 29 entre calles 2 y 4 el 14 de junio del 2003. La idea inicial fue de Santiago, que ante la escasés de canchas de fútbol 5 en Mercedes, se le ocurrió abrir una. Convenció a su hermano Juan Manuel que estaba viviendo en España, regresó al país y entre ambos encararon este proyecto que le dio grandes réditos. Prácticamente dos generaciones de chicos mercedinos han pasado por El Tatun y hoy, después de 17 años, decidieron ponerle un punto final a esta historia.

-¿Qué tanto les afectó la pandemia a nivel económico?

-Como a todas las otras canchas, el cierre por tanto tiempo nos perjudicó tremendamente ya que no tuvimos la manera de buscarle la vuelta a nuestros espacios, y debido a que nuestras instalaciones son muy grandes, los alquileres se volvieron un peso enorme.

-¿Imaginaban que iban a estar tantos meses sin poder abrir el complejo?

-Al principio todos cerramos con el fuerte interrogante de no saber cuando sería la reapertura, pero nunca imaginamos que podía ser lo que fue y que se extendiera por tanto tiempo.

-¿Por qué tomaron la decisión de cerrar definitivamente?

-Con respecto al cierre, más allá de que había un marco legal que impedía el cobro del alquiler, nosotros teníamos que renovar el contrato en el mes de septiembre, y en ese momento el panorama no era para nada alentador, así que dejando de lado el corazón, Ilegamos a un acuerdo con el dueño del galpón y decidimos que lo más conveniente para ambos era el cierre definitivo.

-¿Les costó tomar esta determinación? ¿Pensaron en algún momento volver atrás?

-Hasta el mes de agosto mantuvimos la idea de volver a abrir. Habíamos pactado un plan de pago con el dueño del galpón y que de a poco íbamos a volver a trabajar normalmente, pero la cosa no cambió, el contexto empeoró y con todo el dolor del alma cerramos.

-¿Qué les decían sus clientes de toda la vida? ¿Intentaron convencerlos para que revean el cierre?

-Cuando la noticia empezó a correr, recibíamos llamados y mensajes de nuestros amigos y clientes queriendo hacer rifas, cenas y polladas. Lo que fuera por tratar de salvarlo. Pero nuestra decisión ya estaba tomada, creemos que es la más inteligente en este contexto donde nadie nos aseguraba de que manera íbamos a poder trabajar.

-¿Tuvieron alguna reunión con el intendente?

-Las reuniones que tuvimos con el intendente, que fueron varias y de manera grupal, solo nos hacia tener en claro que el futuro era muy oscuro, ya que nadie podía asegurar alguna reapertura a futuro y de haberla, tampoco sabíamos de que manera íbamos a trabajar.

También nos reunimos a solas con el intendente porque creímos que un lugar como El Tatun, de tanta historia para la ciudad, merecía algún tipo de ayuda o solución, a pesar del muy buen diálogo que mantuvimos con Juan Ustarroz, no llegamos a darle una solución, y entendiendo la situación y el contexto nos fuimos con la idea del cierre.

-¿Qué pensaron cuando se dio la vuelta del fútbol 5 en Mercedes y ustedes justo habían cerrado unos días antes?

-Cuando empezaron a volver a abrir nuestros colegas nos pusimos muy felices por ellos, porque sabemos lo mal que la pasaron. Nosotros ya habíamos digerido lo del cierre, ya no había vuelta atrás.

-¿Que fue El Tatun para ustedes en su vida?

-Fue un ciclo hermoso de nuestras vidas y la de muchos que lo recuerdan como el lugar de encuentro de un par de generaciones, donde no solo se jugó al fútbol, también compartimos muchísimos momentos de felicidad, de charlas, copas, música, juegos, entre otras cosas. El Tatun no fue solo una canchita de fútbol 5, fue algo más. Era un lugar con buena gente. Nos llevamos una cantidad enorme de amigos que se que nos valoran por eso.

También queremos agradecerle a Adrián Uncal Basso por la predisposición de siempre, a los Rondinella, padre e hijo, y a todo el barrio que siempre estuvieron junto a nosotros  apoyándonos en todos estos años.

-¿En un futuro piensan meterse nuevamente en el mundo de las canchas de fútbol o es una etapa superada en sus vidas?

-Creo que es un ciclo cumplido y cerrado, no podríamos decir que no vamos a hacer algo nunca más en la vida, pero creemos que no, que no hay espacio en nuestros corazones para reemplazar ese hermoso lugar, el cual quisimos tanto.

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