El concejal anticipa su posición frente a la instalación de reductores de velocidad en la ciudad. Hay decenas de pedidos en el parlamento local que esperan resolución. “Perjudican a los que respetamos las normas”, aseguró.

El pasado lunes el Honorable Concejo Deliberante aprobó por unanimidad un proyecto mediante el cual se plantea la reducción de las velocidades máximas en diferentes calles y avenidas de la ciudad (ver aparte). No obstante ello tiene por delante la definición de algunas cuestiones que se relacionan de manera directa con la temática. En concreto se trata de los diferentes pedidos y solicitudes que vecinos particulares realizaron en diferentes momentos al Cuerpo, sobre la colocación de reductores de velocidad. En diálogo con Protagonistas el concejal de Juntos, Carlos Mosso, confirmó que el HCD tiene un listado de 60 planteos para instalar en diferentes puntos de la ciudad los reductores en cuestión. “Es lógico que el vecino ante una situación de descontrol frente a su vivienda pida por diversos medios un reductor, pero también sucede en muchos casos que luego piden que lo retiren por lo que genera ese reductor: ruidos molestos, frenadas, caídas, entre otros inconvenientes”, asegura el edil opositor. “Particularmente y desde hace muchos años, sostengo que por cada reductor que el HCD aprueba y el Ejecutivo instala, es señal de un rotundo fracaso en tratar de resolver el problema del tránsito”, afirmó. Para Mosso está claro que el tema “a esta altura es mucho más complejo que hace 20 años atrás. El crecimiento y expansión de barrios, el aumento del parque automotor, un transporte público que nunca estuvo acorde a las demandas, educación, control y sanciones son temas a abordar todos juntos, pero no olvidemos que también debe ser una decisión política del intendente”, remarca.

 

Infractores

Carlos Mosso sostiene que cuenta con informes que confirman que lo único que se logra con la instalación de reductores, “es correr al infractor a otra calle o avenida con la cinta asfáltica limpia, pero el problema de fondo sigue existiendo… Es mentira que el reductor salva vidas, solo se logra que los infractores lo sigan siendo, pero en otras calles. Se lo discuto a cualquiera porque argumentos me sobran”, agrega. Entiende entonces que, en lugar de controlar y aplicar la ley de manera constante y sostenida en el tiempo, “se construían lomos de burro y en la actualidad colocan reductores”, dice. Señala que en los lugares donde se instalaron lomos de burro o reductores, “se logra disminuir la velocidad y se perjudica a los que respetamos las normas, se molesta a los que deben ser veloces (Bomberos, ambulancias y patrulleros) y el descontrol no se resolvió”. También considera que el mensaje que dan los Gobiernos de turno se puede traducir de la siguiente forma, “como no somos capaces de controlar y castigar a los irresponsables, los vamos a perjudicar a todos construyendo o instalando obstáculos en la vía pública, pero igual le cobramos impuestos para sostener un sistema que no funciona… Los invito en tal sentido a indagar sobre la Ley Nacional 24449 en su artículo 23 cuando se refiere a Obstáculos”. Anticipó que los concejales se encuentran trabajando en el tema, “nos reunimos con funcionarios de la Secretaria de Seguridad y Tránsito buscando soluciones de corto, mediano y largo plazo. Los vecinos saben que acompaño lo que sea, aplicando leyes y ordenanzas además de tomar ejemplos de otras localidades, donde las cosas funcionan. Pero insisto, desde nuestro rol de concejales generamos herramientas para que el Ejecutivo implemente. A partir de ahí, es responsabilidad del intendente si quiere, o no resolver el tema de fondo. A la fecha, queda muy claro que estamos muy mal”, destacó.

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