No solo en los cuentos infantiles hay finales felices. Es decir, no solo en la ficción suelen suceder estas cosas, también ocurren en la realidad, aunque su difusión sea escasa y sus ponderaciones no del todo generosas. Existen grupos de personas que tienen iniciativas que en muchas ocasiones prosperan y concluyen con el dulce sabor de haber logrado lo imaginado. Así ocurrió en la zona rural, donde un grupo de vecinos rescataron un viejo torno, que había sido descartado por una empresa, y lo reacondicionaron para que vuelva a estar en funcionamiento nada más y nada menos que en un establecimiento educativo. La historia la conocimos por Marcelo Suárez quien nos hizo llegar un audio, “yo he tenido la oportunidad de trabajar en el Otto Krause con este torno y se pueden hacer maravillas… bienvenida la noticia”, decía. Luego seguimos la historia que posteó el Vasco Damián Lacoste en su Facebook. “Estamos con el corazón lleno de alegría”, comentaba. El Vasco Lacoste describió que el viejo torno de una empresa que ya no lo necesitaba fue a parar a un camión de residuos metalúrgicos, El mismo fue reciclado de entre fierros viejos y traído a la localidad de Altamira Pueblo. “Ahí pensamos con un grupo de amigos (José Luis Fredes, Martin Lincuiz, Leandro Henchoz, Patricio y Pablo Lacoste, Gabriel Heredia, entre otros), que se podía dar vida nuevamente a este fierro. Así fue que Martin se puso en campaña con el “Puntano”, me hablaron y empezamos a planear que los más chicos debían participar de la resurrección de esta herramienta”, indicaba. La herramienta, había prestado servicios durante 20 años en una electromecánica y un día decidieron darle su “descanso”. “Hoy los jóvenes de la secundaria de Gowland nos mandan estas fotografías y videos, de los que vienen atrás nuestro, de los que van a recibir nuestro camino con la herramienta en funcionamiento… Nuestros corazones palpitan de alegría con este granito de arena”, decía Lacoste emocionado por haber podido lograr este propósito. Anticipaba además que con la misma institución se está trabajando en un proyecto importante (hablamos de la Escuela Técnica 2 de Gowland), “de conciencia mundial, con un plan de desarrollo y conocimiento”. “Desde nuestro minúsculo y humilde hogar seguimos impulsando el desarrollo y la formación de profesionales”, agregó Damián Lacoste, un vecino de Altamira que ha dado otra muestra de compromiso social. LL

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