Tiene 16 años y es la hija del joven dirigente fallecido hace unos 6 años. Paula preside el mismo centro donde su padre dejó huellas marcadas. Sus ideas y propuestas se alinean a aquellos objetivos que Lucas abrazó hace décadas.

Cada 16 de septiembre se recuerda el triste episodio ocurrido a mediados de la década del 70, que se conoció como la noche de los Lápices. Entre otras cosas, ese día, se suelen llevar adelante elecciones en diferentes centros de estudiantes. En la ciudad de Mercedes esto aconteció en la Escuela Normal y en el Colegio Nacional. Pero en este último no fue una elección más, puesto que la flamante presidente del centro es nada menos que la hija del dirigente fallecido Lucas Fal. Paula Fal tiene 16 años y desde que ingresó al secundario, pisando los mismos lugares que décadas atrás había pisado su padre, se motivó con la posibilidad de la participación estudiantil. “Cuando yo entré a la escuela en 2018 había un centro de estudiantes muy activo y muy presente. Estando en primer año me sentía muy acompañada”, confiesa. Desde entonces no abandonó esa idea de trabajar por el bienestar de los demás. Es un hecho que lo traía desde la cuna. “Obviamente que el colegio y el centro fueron muy importantes en la vida de mi papá y este hecho me genera emociones personales”, dice Paula a Protagonistas tras haberse consumado la elección que la convirtió en la nueva presidenta del centro de estudiantes. Aclara en tal sentido que lejos está la lista presentada en ser algo político partidario, “muy por el contrario, todos los que la integramos tenemos muchas ganas de trabajar. Porque consideramos que el centro de estudiantes es fundamental para representar al alumnado, ser el canal que permita escuchar sus inquietudes y trabajar para que se puedan mejorar muchos aspectos”, remarca con convicción plena la joven.

Pisando las huellas…

Lucas Fal fue un joven mercedino cuya corta vida no pasó desapercibida. Su desaparición física a los 40 años de edad fue un duro golpe para la sociedad mercedina. Su participación en el centro de estudiantes del colegio Nacional fue una huella que quedó bien marcada. En las puertas de la década del 90 trabajó denodadamente para acortar las distancias entre los estudiantes de los diferentes colegios e instituciones. La juventud de entonces lo recuerda como un acontecimiento de gran valía. Los años pasaron y Paula pisa esas huellas. Ahora como presidenta del mismo centro quiere que se recupere la esencia de estos espacios como un lugar donde se trabaje para defender los derechos de los estudiantes. Incluso, como lo hizo Lucas, pretende establecer vínculos con otros centros tanto de escuelas públicas como privadas. Una organización estudiantil fuerte que tire pareja. La lista que encabezó está conformada por estudiantes de diferentes cursos y turnos. Desde primer año inclusive, “los centros no deben ser solo para los más grandes, es para todos”, señala. Destacó la participación de la otra lista con la que le tocó competir y sabe que trabajarán juntos en diferentes objetivos que ya se han planteado. Mencionó además al profesor de historia Damián Barsotti, “que está en la lista como consejero docente, y que nos acompañó en todo este proceso y que con el que estamos muy agradecidos”. Paula tiene 16 años, está en el penúltimo año de sus estudios secundarios y cree con firmeza en la participación comunitaria, en el compromiso, en la idea de trabajar por el bienestar propio y de los demás. Tiene espejo donde mirarse. La noticia no solo causó alegría y emoción en el ámbito educativo, sino también en el político. Más de un dirigente que supo caminar con Lucas no ocultó su emoción ante este hecho. “La llama sigue encendida”, confesaba un ex presidente del radicalismo entre lágrimas y recuerdos.

DEJA UNA RESPUESTA

Pone tu comentario
introduzca su nombre