El pasado martes falleció el Dr. Carlos Bueno. El reconocido y prestigioso profesional de la salud tenía 78 años y en nuestra ciudad se había destacado tanto en el ámbito de la salud como en el artístico siendo parte del grupo Medicalísima. Pero más allá de esas actividades buena parte de la comunidad le guardaba un enorme respeto por su calidad humana. A mediados de la década del 70 comenzó a desempeñarse en el centro de salud pública, es decir que lo hizo durante más de cuatro décadas, siendo una de sus últimas responsabilidades en el nosocomio como jefe del Servicio de Clínica Médica hasta que pasó a gozar de sus beneficios jubilatorios.

Un piso con su nombre

En el mes de junio del año 2014, en el marco de la inauguración de obras en el Dubarry, el Dr. Bueno tuvo un emotivo reconocimiento por su labor como integrante de esta comunidad sanitaria. En un ala del tercer piso se puso en funcionamiento una renovada Clínica para Mujeres, con habitaciones remozadas, baño privado y mayor confort. Por entonces el hospital tenía como director a Rodolfo “Fito” Príncipi, quien fue acompañado en la oportunidad por diferentes autoridades siendo la más destacada la del por entonces ministro de Salud bonaerense, Dr. Alejandro Collia. En aquella ceremonia acaecida hace casi 9 años atrás, aconteció la distinción al doctor Carlos Alberto Bueno, de larga trayectoria en el establecimiento como médico clínico y fue impuesto su nombre al sector remodelado. Durante aquel encuentro recibió calurosos aplausos por parte de quienes hasta hace poco habían sido sus compañeros de trabajo. Bueno manifestaba en esas horas, “nunca en mi vida he renegado tanto como con el Hospital Blas Dubarry, pero tampoco nunca he querido tanto a un lugar como a éste. El hospital me cayó bien de entrada y creo que yo le he caído bien al hospital, y guardo el mejor de los recuerdos de todos los años que pasé trabajando aquí”. El profesional ponderaba, “lo que quiero reivindicar es el respeto por el otro, el cariño por el prójimo, por el enfermo que es el que sufre y está más vulnerable, por la institución, por los compañeros de trabajo… En fin. El respeto como forma primaria del amor”, agregó. “Si de algo sirve mi presencia aquí, que sea justamente eso, el de inculcar el respeto y la consideración hacia el otro. Aquí me siento como en mi casa, me siento en familia, y puedo sentir el afecto. Eso es emocionante”, expresaba. Se procedió al descubrimiento de una placa que impuso el nombre del doctor Bueno a ese sector del tercer piso.

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