“En Mercedes formamos nuestra familia”

Por Fernando Pachiani.

Nació en el barrio de Flores, llegó a Mercedes a fines de los años 70. Fue preceptora, profesora y vicedirectora del Colegio Nacional. Propietaria de un conocido negocio de ropa. Desde hace años reside en Mar del Plata.

Barrio de Flores

“Yo nací en la Capital, en Flores, barrio que hoy se llama Bergoglio, porque vivía a dos cuadras de su casa… Allí me crié, tuve mis primeras amigas – comienza a contarnos Susana.

Tomé la comunión en un oratorio que era una casa, la comunión era en la calle, junto con las misas, y esa capilla se convirtió en parroquia, y Jorge Bergoglio dio varias veces misas en la calle con nosotros.

Ya siendo Papa le escribí. De hecho le mandé una estampita de mi primera comunión, porque se casaba una de mis hijas, así que le escribí una carta contándole y me mandó una carta muy afectuosa, que tengo guardada, una bendición para mi hija, su matrimonio, y toda la familia. Recuerdo que en esa capilla que era un oratorio, después se convirtió en parroquia. Antes estaba en la calle Montes, y ahora está en Bonifacio.

La verdad que tengo los mejores recuerdos de mi barrio, de mi escuela de la calle Varela 1040, donde tengo todavía contacto con innumerables compañeras. 

Algunas están en Israel, otras siguen en Flores y otras en distintas localidades de Bs. As.

Yo después me mudé a Flores Sur, y después a Mercedes, donde tuve mis mejores 20 años de mi vida – confiesa.

Destino Mercedes

“Conocí a mi marido, nos casamos, y por razones de trabajo nos fuimos a Mercedes. Él es de Capital, pero como es agrónomo, empezó a trabajar en La Serenísima, cuando nuestro primer hijo, Matías, que fue alumno tuyo en el Colegio Parroquial, tenía 3 meses y nos fuimos para allá. Los mejores momentos de mi vida se dieron en Mercedes porque ahí formamos una familia que se consolidó.

La verdad que al principio estábamos solos, antes no existían los celulares y para comunicarnos con nuestras familias debías llamar por operadora, a larga distancia y a veces se tardaba una hora o más la comunicación.

En Mercedes nos instalamos en una casa del Dr. Márquez. Él nos alquiló, en 32 entre 27 y 29.

Yo no conocía a nadie. Mi marido tenía compañeros, pero tampoco de Mercedes, eran de Córdoba y otros lugares.

Mis primeras grandes amistades inolvidables son: Mónica García Aloisio, Lidia Prina, Juanita Ganduglia, mis grandes amigas del Colegio Nacional, y todas las chicas del Nacional, que hoy tenemos contacto.

Seguimos con todas en contacto. Le mando un saludo a María Bría. Grandes amistades se forjaron ahí y también en la Escuela Parroquial. Así empezamos a formar grupos y si bien son lejanos en el día a día, siempre sabemos que podemos contar con ellos.

Por ejemplo, como mi marido trabajaba en el campo, yo crié sola a los chicos con la ayuda de Haydee, una señora amorosa que fue la segunda abuela de los chicos. 

En Mercedes consolidamos una familia muy fuerte, porque éramos nosotros, y los amigos… La familia cuando podía, venía para los bautismos, los cumpleaños, las comuniones. Y los amigos son la familia que se elige… Otra amiga incondicional era Ana Perel, que tenía un kiosco enfrente del Colegio…

Cuando podía me hacía una escapadita y Ana me esperaba con un café y un marroc.

Sigo en contacto con ella, está viviendo en Bs. As. con su hija…

Mercedes fue la etapa de marido, familia, amigos, de los grandes amigos que son los que te acompañan en el día a día, como el recordado Alberto Cusa.

 Además vivía en un barrio aislado, entonces las familias como los Silvestre, María Elena Iriart, eran nuestros amigos, casi familia, con los que hemos compartido los momentos importantes de nuestra vida, incluso la de nuestros hijos.

Con mi marido recordábamos lugares imborrables. Lo primero que recuerdas es la comida, nos acordábamos del restaurante de Carlitos Vigolongo, en la calle 14, la napolitana de ahí, era exquisita.

Después nos acordamos de Mickey, una rotisería de la 29 que hacía unas papas fritas riquísimas. También Sorrento, la pizzería… Un recuerdo para La Casa de Alicia, que tenía unas tortas muy ricas… Recuerdo los “sanguchitos” de la San Martín, las masitas de La Ideal.

Las caminatas por el parque, las fiestas del salame, el colegio…

Las charlas de profesores… Recuerdos de ciertos olores, que uno quiere volver a revivir…

Cuando entraba a la sala de profesores y Rosa estaba con el café…

Tantos recuerdos lindos… Las idas a las misas de Catedral con los chicos, que se me escapaban…

Un recuerdo curioso es que mi hijo mayor le escribió una carta al obispo Ogñenovich y le pidió que la bautizara, y nos lo concedió.

Nos invitó a la curia, nos invitó con chocolate, y le hizo un bautismo especial a Julia…

Hay tantos recuerdos en el corazón. Los desfiles, que los preparábamos en el parque.

Recuerdo una vez que, en uno de esos ensayos del desfile, les robaron a los chicos que ensayaban. Fue un drama… Había una bandita que robaba bicicletas, después las tiraron todas al río.

Miles de recuerdos tengo de los años en Mercedes. La farmacia de Silvestre, donde dejábamos medio sueldo, porque los chicos vivían resfriados… (risas) Y a Dominguita y Ana Gómez, las recuerdo con mucho cariño.

Directora por un día

“Yo fui a Mercedes con cargo de preceptora, hice toda mi carrera docente allí, porque terminé de estudiar el Profesorado, realicé la tesis, mitad en la Biblioteca Sarmiento con el archivo Mitre y mitad con el Archivo de la Nación en Bs. As.

 Cuando se jubila Luis Martínez Urrutia, pude ingresar como profesora, y cuando falleció Gioscio también.

Fui preceptora, después jefe de preceptores, después profesora, y después me convencieron para que tomara el cargo de vice-rectora ya que tenía el puntaje obviamente y que desempeñé por muchos años.

Como directora estuve solo un día, curiosamente. Porque ya estaba en Mar del Plata y cuando se jubila Barreneche, por el puntaje me tocaba a mí. Fui, y asumí. Silvia Lértora me realizó el acta, pero después tuve que pedir licencia porque no podía ejercer ese cargo viviendo en Mar del Plata. Después terminé como inspectora acá en Mar del Plata.

Sí, me he desempeñado en todos los roles docentes pero yo creo que el de preceptor es fundamental en el colegio, porque se relaciona con los padres, con profesores, con los propios alumnos, es un rol muy importante”- señala.

El negocio de ropa

“Sostener el negocio de ropa me exigía muchísimo, me repartía entre el colegio y el negocio, aunque contaba con una empleada excepcional. Obvio que tenía la colaboración de toda la familia, de mis hijos, de mi marido, incluso la ayuda de la gente del colegio…

No solo poseía negocio en Mercedes, sino también en Giles y en Chivilcoy.

De lunes a viernes me la pasaba entre colegio y negocio, y los sábados viajaba a ver la mercadería, a reponer…

Además en Mercedes colaboraba con las fiestas del durazno, siempre en algún acontecimiento estaba, por ejemplo los grandes desfiles que hacíamos con el Rotary. Era un trabajo en equipo.

Era una época de mucho trabajo, pero yo lo hacía con mucha alegría…

 Cuando me vine a Mar del Plata vendí los negocios. Quise empezar la parte comercial, pero fue engorroso, porque acá te pedían exclusividad de una sola marca, alquileres enormes para tener un buen lugar, entonces resultaba más difícil poner un negocio, y además ya estaba en otra etapa. Quería desarrollarme más en la tarea docente. Y entonces me dediqué a full en lo que era lo mío, la educación”- cuenta.

La feliz

“De Mercedes nos venimos a vivir a Mar del Plata también por razones laborales; mi marido se va de La Serenísima y comienza en otra empresa.

Yo elegí Mar del Plata pensando en los chicos. Matías, el mayor, se quedó con los abuelos en la Capital, pero Tomás estaba por terminar. Lo saqué en 5to año de San Patricio. Creo que no me lo va a perdonar nunca. Igual el viaje de egresados lo hizo con sus compañeros de allá.

Pero bueno tenía que seguir a mi marido… Los chicos acá fueron a la universidad, podían elegir otras carreras… Tomás eligió ser abogado y ejerció en Mercedes un tiempo. Cecilia se recibió de Licenciada en Comunicación Social, y Julia en Ingeniera en Alimentos acá en Mar del Plata.

Yo acá también seguí ejerciendo cargos en educación, primero fui inspectora técnica administrativa distrital, que sería como una secretaria de Inspección; después rendí concurso y fui inspectora de DIPREGEP, pero ya estoy jubilada y nos gusta ocupar nuestro tiempo en viajar. Vamos bastante seguido a ver a Matías que vive en Portugal, y en especial a ver a las nietas…

Acá vivimos por Playa Grande, en Los Troncos, así que caminamos por acá.

Generalmente hacemos 4 o 5 km todos los días, cuando está bien el tiempo por supuesto. 

Tenemos una casa a 4 cuadras de la playa. A una cuadra de la casita de Los Troncos. En verano nos quedamos, vamos a la playa, los dos meses, todos los días que podemos 

Y después viajábamos a Europa para ver a Matías en mayo, julio. Disfruto mucho de mi familia, de mi marido con el que llevo más de 45 años de casada, de mis hijos, Matías, María Julia, Cecilia y Tomás y de mis cinco nietos, 4 nenas y un varoncito que son mi mayor tesoro.

Creo que de Mar del Plata ya no nos vamos. Por ahora no creo, pero mi deseo es volver mucho a Mercedes, porque me quedó esa añoranza de ir” – concluye.

DEJA UNA RESPUESTA

Pone tu comentario
introduzca su nombre