“Mercedes es la infancia feliz”

Por Fernando Pachiani

Vivió en Mercedes hasta los 15 años. Estudió Ciencias Económicas en La Plata. Vivió en Bolivia y Nicaragua. Hoy reside en Posadas, Misiones donde ha desarrollado una gran tarea académica como rector de la Universidad Nacional de Misiones.

La infancia en Mercedes

“Viví mi infancia en Mercedes donde estuve hasta los 15 años – comienza a contarnos Javier. Resulta que mi padre, Jorge, era abogado, de la zona de Pehuajó, entonces cuando se crean los Tribunales del Oeste en Trenque Lauquen en los 70, como su clientela era de la zona nos mudamos a Trenque Lauquen. Y mi mamá, Elsa Sánchez, es de Francisco Madero, una localidad ubicada a 10 km de Pehuajó. 

Nosotros somos 9 hermanos, tres mujeres y seis varones y todos nacimos en Mercedes, por la zona del Club Mercedes, allá vive aún una de mis hermanas. Yo nací en abril del 55. La casa era muy grande, con un terreno de casi una hectárea. La casa, que la compró mi padre, que tiene un cartel de Quinta Los Pinos, sigue ahí. Se ve que pensaban en una familia numerosa porque era muy grande. 

Está sobre la calle 60 que corta la calle República de Chile. En aquel entonces era el suburbio de Mercedes, andábamos a caballo, íbamos a la pasarela, nos bañábamos en el Río Luján, recuerdos muy fuertes. 

Íbamos a domar terneros a la Estancia Santa Catalina y comíamos los testículos cuando se capaban a los terneros.

Mis padres se conocieron siendo maestros de la provincia, por la región. Cuando se casan, con 9 hijos, imagínate que mi mamá tuvo abundantes tareas del hogar, de cocinar, lavado, arreglos, cuidado de los niños, salud, etc. 

Mi mamá estuvo vinculada a la Parroquia de San José, y como era maestra de piano, colaboraba con las misas en la Parroquia,

Así que como éramos del barrio todos fuimos a la Escuela Nº 11 Manuel Belgrano en la República de Chile, me acuerdo que íbamos caminando, por ese barrio que estaba muy despoblado en ese entonces. Teníamos compañeros a los chicos hijos de los trabajadores de la Estancia Santa Catalina que venían en sulky.

Mi hermana mayor y mi hermano mayor que le sigue terminaron en la escuela Normal. Yo fui hasta 3er año a la Escuela Industrial. Luego terminamos el secundario en Trenque Lauquen y después fuimos a estudiar a La Plata.

En aquella época recuerdo que jugábamos en el Instituto Lowe los campeonatos de fútbol… La directora era Mabel Medina en ese momento, y después Lucila Baccaro me parece, no recuerdo tanto. Del Industrial me acuerdo del director Zarriga que era un excelente profesor de Historia. Recuerdo al maestro Loruso de hojalatería.

Jugué al fútbol en las inferiores del Ateneo de la Juventud. Yo era delantero. Luego me puse a hacer judo y competía para Estudiantes de la Plata hasta que me recibí.

Todos los años trato de darme una vuelta por Mercedes para visitar a sobrinos y sobrinos nietos, la familia creció. Pero solo mi hermana vive allí, los demás están en Trenque Lauquen.

Para mí Mercedes es la alegría y todo lo que significa la infancia feliz, en ese Mercedes suburbano con el parque, con el Club Mercedes, la pista de atletismo que jugábamos al futbol… Íbamos al parque a bañarnos, andábamos a caballo, ir a robar mandarinas a los vecinos… Todas esas cosas de la infancia, de aventura y felicidad. Mi recuerdo es muy grato, y cada vez que voy a visitar amigos y familia, hermanas y nietos, me genera esa cosa de nostalgia buena, en el sentido de las cosas lindas que he vivido en la escuela, los primeros años de la secundaria, los amigos, el fútbol y más”.

Los estudios superiores

“Empecé a estudiar en el 73, durante el proceso del golpe y la represión, con la desaparición de compañeros. Estudié Ciencias Económicas. Teníamos un departamento entre varios hermanos, que nos prestaba un tío, un hermano de mi mamá, en la 65 y 2, frente al Parque Saavedra.

La bomba en el comedor que puso la Triple A, a fines del 73, fue algo que nos cambió. Yo estaba en la universidad cuando explotó la bomba, estaba estudiando. Fue en la madrugada, por suerte no había gente, pero destruyeron el comedor y dejó de funcionar. Mucha gente tuvo que volverse porque no les alcanzaba el presupuesto. Era el espacio estudiantil por excelencia para hacer actividad política.

Una vez que logro recibirme, voy a trabajar a Buenos Aires a través de un contacto de un profesor al Ministerio de Economía en plena dictadura. Fue muy poco porque era un ambiente muy complejo. Después me fui a trabajar a una fundación de Investigaciones Económicas (FIDE) que todavía funciona. Ahí trabajé un año y medio, hasta 1980, con economistas mayores, ya formados. Yo entré como auxiliar para analizar las cuentas públicas, un trabajo de formación. En el camino hice el servicio militar, que había pedido prórroga. Lo hice como policía militar en el Edificio Libertador, Comando en Jefe del Ejército. En su momento hubo un levantamiento de Menéndez en Córdoba, contra Viola, y agarré todo ese proceso. Por suerte no pasó a mayores, pero eran tiempos de mucha represión” – dice.

El paso por Bolivia y Nicaragua

“Luego me fui de la Argentina, y me fui para Bolivia, a trabajar con un compañero en La Paz, hasta el golpe de Estado allá, en el 80. De ahí nos fuimos para Nicaragua, hicimos contactos allá y colaboramos con la revolución sandinista. Estuve ahí 8 años, prácticamente. Para tener una residencia allí, una aceptación legal había que tener aceptación política. Teníamos un trabajo como cualquier trabajador nicaragüense. Trabajamos con cooperativa de producción y consumo. Trabajé algo en docencia, y el tiempo más estable fue en el Ministerio de Telecomunicaciones, como asesor del Gabinete del ministro, donde desarrollé mi tarea mayor. Hice algo de periodismo vinculado a la situación económica, para el diario Barricada que era el diario del frente sandinista.

Allí estaba con un compañero economista de La Plata, él ya se quedó. Luego formé mi propia familia en Nicaragua, tuve 3 hijos allá, y cuando volví para Misiones los pude ir trayendo. Se criaron acá, terminaron el secundario y estudiaron en la universidad acá. Viven en Misiones. La idea de elegir Misiones fue porque es lo más parecido que hay acá a Centroamérica por el clima, la forma de ser de la gente, etc. La madre de mis hijos es nicaragüense, pero ya hace tiempo que nos separamos. Ella vive en Estados Unidos.

Mis hijos se llaman Martín, el mayor, Nahuel el segundo, y Farabundo el tercero, un nombre que no sé si me agradece, pero se lo puse porque era un secretario de Sandino, que después muere en El Salvador en un levantamiento. Era un líder importante de la revolución popular en Centroamérica. Y le puse de segundo nombre Gabriel, así que le dicen Gaby, pero yo le digo Farabundo”.

Los ideales

“Por el relato que te voy haciendo, hay una convicción de un gobierno democrático, más popular, y eso en Nicaragua fue, en el marco de las dictaduras del Cono Sur, Nicaragua era como una luminaria en el horizonte de América Latina, que finalmente lo hace colapsar la política exterior norteamericana, que le hace un bloqueo, les arma una guerra en contra. Como hacen con Venezuela, con Cuba… Fue la «política del garrote» para los que no se disciplinan de acuerdo a los dictados de la política norteamericana. Fueron días de muchas carencias materiales pero con mucha convicción de estar construyendo algo…

Los nicaragüenses vivieron una dictadura muy feroz, muy dura de Somoza, padre e hijo. Había un espíritu del pueblo nicaragüense de libertad, felicidad, de una cosa nueva, hasta la situación de guerra que armó EE.UU que hizo que se complique a nivel económico y militar.

Sandino es del año 30, y lo manda a asesinar Somoza. Sandino resiste una invasión norteamericana, se va al medio de la selva, de la montaña, y con su grupo de guerrilleros resiste, y logra que los invasores se tengan que ir, sin haber podido dominarlo. Pero cuando se van los norteamericanos, dejan entrenada a una Guardia Nacional, lo ponen al frente a Somoza, y cuando Sandino baja para hablar de la paz, del desarme, porque supuestamente había habido un acuerdo de pacificación, le hacen una emboscada y lo matan. Y se salva un coronel, Santos López que 20 años después funda el frente Sandinista de Liberación Nacional, y se inicia un proceso muy pausado de guerrillas, en los años 60, que logra triunfar en el 79, con una insurrección popular masiva, y logran sacar a Somoza del poder. Fue una lucha muy dura donde murió mucha gente en este proceso de represión de la dictadura.

En el momento en que yo estuve ahí, el frente tenía una dirección nacional colegiada formada por 9 comandantes. Ellos estuvieron divididos en 3 tendencias que finalmente se unieron, y lograron el triunfo. 

Quedó como presidente del Ejecutivo, a cargo de Daniel Ortega, el actual presidente y el vicepresidente fue elegido en el 84 Sergio Ramírez, un escritor muy conocido.

Obviamente también pasé por situaciones complicadas. Cuando se formaron las milicias por la hipotética situación de invasión norteamericana que siempre estaba dando vueltas, desde el Ministerio de Telecomunicaciones hacíamos trabajos voluntarios al interior del país para resolver distintas situaciones.

Por ejemplo los de educación iban a resolver problemas de alfabetización y nosotros íbamos a hacer líneas de teléfonos. En ese momento se hacía en tendido de cables, teníamos que llevar la línea y conectar el Pacífico, donde están las principales ciudades, con el Atlántico que era la zona más alejada y era el principal lugar donde operaba la guerrilla contra revolucionaria. Ese trabajo lo hacíamos armados, para estar preparados en una situación de ataque, y estábamos preparados para la defensa. 

Tuvimos un entrenamiento muy rápido de cómo manejar esas armas, pero nunca estuve en una situación de enfrentamiento directo.

Te cuento que de nada me sirvió la instrucción militar recibida en la Argentina. Lo que pasa que nuestra instrucción era obedecerles a los cabos… era muy burda, y mucho más en la época de la dictadura, que era todo un adoctrinamiento antiguerrillero. Todo lo que no era militar era subversivo, esa era la película de los oficiales.

Era muy grotesco. En realidad tampoco había mucho entrenamiento de tipo militar, era más de orden cerrado, manejar quienes eran más superiores que otros y obedecer. Acá te enseñaban a obedecer sin pensar”. 

Made in Argentina

“Estando en Nicaragua cada quien hizo una vida bastante normal. Sí teníamos una comunidad de argentinos, que estábamos muy compartimentados políticamente. Estaban los que venían del CRT, que colaboraban con la revolución, y había Montoneros, y otros más críticos de la historia, también teníamos un grupo de peronistas distintos. Pero eso fue al principio porque estaban muy fuertes las secuelas de la represión. Todo el mundo pensaba que había servicios de inteligencia argentina. De hecho las bombas con que Somoza repelía la insurrección decían «Made in Argentina», eran bombas hechas en Argentina. O sea que los Servicios de Inteligencia de Argentina trabajaron en Centroamérica. Por eso fue que se envalentonaron tanto en Malvinas, y nunca pensaron que EE.UU les iba a jugar en contra, porque fueron los más fieles operadores de la política norteamericana en toda América Latina, y de hecho fueron los más crueles y más duros”.

El trabajo universitario

“Trabajé en la provincia de Buenos Aires, tenía amigos en el Ministerio de Economía, en la época de Cafiero. Con un proyecto de cooperación internacional, para trabajar en una cooperativa en Misiones, me vine a Oberá, donde está el movimiento agrario, y después me vinculé a la universidad y me vine a Posadas. Trabajé en la universidad hasta que me eligen decano de la Facultad de Ciencias Sociales en 2002 y desde entonces me dedico full time en la gestión, dos períodos, hasta el año 2018. Concentré mi vida laboral en la universidad, la mayor cantidad de años en Misiones.

Aquí me casé con una misionera de Apóstoles, la capital de la yerba mate, medio parienta del Chango Spasiuk.

Siendo rector, le dimos la distinción como doctor Honoris Causa de la Universidad de Misiones, como una idea de fortalecer los valores misioneros de la intelectualidad. Por suerte hubo acuerdo, junto con Ramón Ayala, son dos personas importantes. Tuve dos hijos, la mayor es Mireya, y Santino. Sigo con mi mujer actual. Después de casi 20 años nos casamos, formalizamos. Fue un efecto colateral de la pandemia.

Actualmente sigo como docente. Por los años que estuve afuera del país recién ahora estoy completando mis aportes jubilatorios, porque necesitas más de 30 años de aportes… Cuando salí de la función de rector volví a mi cátedra en la facultad, y después me designaron como director del Doctorado en Ciencias Humanas y sociales de nuestra facultad, así que estoy gestionando y dirigiendo ese doctorado, y en mis tiempos libres haciendo política, pero sin intenciones de cargos sino de poder dar la discusión de qué proyecto de país queremos.

Y hablando de la docencia universitaria recuerdo a un compañero de Mercedes, que jugábamos a la pelota de chicos, Antonio Lapolla que fue rector en la Universidad de Luján. Ahí empecé mi carrera universitaria, antes de venir a Misiones estuve como profesor allá. Siempre con él y su compañera Amalia Testa, con ellos mantuvimos un vínculo además de académico, de mucha amistad por la historia en común, por nuestro origen de infancia y adolescencia mercedina”.

La política “Sí también incursioné en la política. Fui candidato a diputado por el FdT en 2021. A diferencia del país, acá hubo internas. Fui en una de las listas, y perdí, pero armamos una lista con los tres integrantes de las listas de las PASO, y nos juntamos. Fue un proceso interesante. Nos faltaron algunos votos para meter algún diputado del Frente de Todos. En Misiones hace 20 años que gobierna un gobierno provincial que en su momento fue aliado del kirchnerismo, pero después fue variando su dinámica. Cuando gobernó Macri hizo muchos acuerdos con él. Bueno lo que hacen todos los gobiernos provinciales para subsistir. Hay que entender la lógica local… Acá siempre fue muy disputado entre peronismo y radicalismo. De hecho cuando empieza la democracia gana el radicalismo, pero siempre fue muy parejo. Los muchachos de Juntos son buenos candidatos, hicieron una alianza con gente de Puerta, un gobernador peronista, el hijo impulsaba una lista. Y de los 3 diputados, dos puso Juntos por el Cambio, y el tercero lo puso el gobierno provincial. Fue muy difícil para el Frente de Todos después del humor pospandemia”- señala.

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