Las vacaciones de invierno en Mercedes concluyeron con un balance ampliamente positivo para la programación impulsada por el Municipio. La edición 2026 logró no solo sostener el nivel alcanzado el año pasado, sino también ampliar y diversificar la propuesta, consolidando una agenda gratuita pensada para que cientos de chicos y chicas compartieran junto a sus familias actividades de arte, teatro, juego, naturaleza y aprendizaje, incluso frente a las dificultades que impuso el clima.

A lo largo de las dos semanas del receso invernal, familias de toda la ciudad participaron de actividades gratuitas, o de acceso libre en su gran mayoría, desarrolladas en distintos espacios de Mercedes.

El teatro local, los centros culturales, los museos, las sociedades de fomento, el Centro de Veteranos de Guerra, el Cuartel de Bomberos, el Vivero Municipal, la Reserva Natural Arroyo Balta, el Observatorio Astronómico, el CEMUADRA, Fiesta Degustar, el Mercado del Alfajor, la Estación Juego, la Mágica Estación y otros puntos de la ciudad se transformaron en escenarios de encuentro, recreación y aprendizaje.

Desde la organización estimaron que más de 15 mil personas participaron de las distintas propuestas. La cifra surge de la cantidad de entradas entregadas y de los cupos otorgados en las diferentes actividades.

En algunos casos, como ocurrió con la Mágica Estación y la Estación Juego, la convocatoria fue tan importante que se registraron largas filas para retirar los ingresos, incluso hasta una hora antes del inicio de las actividades.

La programación incluyó espectáculos teatrales, juegos tradicionales, cine en los barrios, actividades deportivas, experiencias vinculadas con la naturaleza, propuestas musicales, expresiones artísticas y una amplia variedad de talleres creativos.

Cada iniciativa fue diseñada para ofrecer alternativas destinadas a diferentes edades y fomentar la participación activa de niños y niñas dentro de un ámbito familiar, cuidado e inclusivo.

Uno de los aspectos más destacados de esta edición fue el trabajo realizado en los museos municipales y la participación de artistas que enriquecieron la programación.

Estos espacios se convirtieron en ámbitos dinámicos de creación, exploración y encuentro con la comunidad mediante talleres plásticos, propuestas artísticas y experiencias especialmente orientadas al público infantil. De este modo, las familias pudieron acercarse al patrimonio y a la cultura desde una mirada participativa y lúdica.

El aporte de artistas vinculados a distintos espacios culturales permitió que los chicos no solo observaran las propuestas, sino que también experimentaran, imaginaran y desarrollaran sus propias creaciones.

El desarrollo de cada actividad fue posible gracias al compromiso, la creatividad y el talento de quienes participaron en la organización y ejecución de la programación.

Empleados municipales, responsables de distintas áreas, artistas, talleristas y colaboradores trabajaron de manera coordinada en la planificación de una agenda que implicó organizar espacios, horarios, materiales, traslados y condiciones de seguridad.

Ese esfuerzo conjunto resultó clave para sostener la programación aun durante las jornadas de bajas temperaturas e inclemencias climáticas, garantizando que las familias contaran con una amplia variedad de propuestas para disfrutar durante todo el receso invernal.