“No hay verdaderos outsiders”, tituló Pollacchi su reflexión, aunque buena parte de su planteo estuvo destinada precisamente a definir qué características debería tener, a su entender, alguien que llega a la política desde afuera de las estructuras tradicionales.
El concejal sostuvo que en Mercedes existen personas con capacidad, ideas y convicciones que podrían participar de la política, pero que muchas veces eligen mantenerse al margen por considerar que se trata de un ambiente complejo. Sin embargo, reivindicó la política como un espacio donde la razón y la pasión pueden ponerse al servicio del bien común.
En ese marco, Pollacchi puso el foco en la necesidad de que los dirigentes tengan convicciones firmes y las expresen con claridad, al considerar que la tibieza y el cálculo pueden terminar desplazando los valores y dando lugar a “máscaras”.
La definición adquiere una lectura política particular en el escenario local. Sin mencionar a ningún dirigente, espacio o bloque, el concejal cuestionó indirectamente aquellas construcciones políticas en las que las posiciones parecen responder más a lo que resulta conveniente en cada momento que a ideas previamente asumidas.
Para Pollacchi, quien aspire a ocupar el cargo de intendente debería asumir una responsabilidad básica frente a los ciudadanos: explicar qué piensa, qué propone para Mercedes y, fundamentalmente, cómo pretende llevar adelante aquello que promete.
La columna también avanzó sobre algunas de sus propias propuestas. Entre ellas, planteó la necesidad de mejorar los salarios municipales sin incrementar la presión tributaria, mediante una combinación de crecimiento económico, ampliación de la base de contribuyentes y una estructura municipal más productiva.
En esa línea, sostuvo que las tasas municipales deberían reducirse y que el Estado local debería concentrar esfuerzos en cobrar a quienes no cumplen con sus obligaciones. También propuso disminuir aquellas tasas que gravan el consumo y que, según su mirada, terminan trasladándose a precios.
Otro de los puntos planteados fue la posibilidad de aprovechar las jubilaciones que se producen dentro de la estructura municipal para reducir gradualmente la planta de personal y liberar recursos destinados a mejorar salarios y jubilaciones.
Pero el planteo político más significativo aparece hacia el final de la columna. Pollacchi cuestionó que un dirigente pueda llegar a la política condicionado por compromisos o favores con sectores de poder que no sean conocidos por la ciudadanía. “Por eso, en mi caso, elijo no prometer. Elijo comprometerme”, expresó.
Y allí volvió sobre el concepto de outsider para darle un significado político propio: el verdadero outsider no sería simplemente quien llega desde afuera de la política, sino quien, una vez dentro, conserva su autonomía y no se deja “domesticar” por las estructuras o conveniencias del poder.
El concejal libertario no habla expresamente de ningún espacio opositor ni identifica destinatarios. Sin embargo, su definición sobre el “verdadero outsider” introduce una discusión de fondo en la política local: si quienes llegan desde afuera de las estructuras tradicionales conservan realmente sus ideas y convicciones una vez que ingresan a la arena política, o si terminan adaptándose a los acuerdos, conveniencias y cálculos propios de la política tradicional. “El verdadero outsider no es simplemente el que viene de afuera. Es el que entra y no se deja domesticar”, concluyó.









