“Comencé a trabajar en el ACA siendo muy joven, pasé por el campo y me hice comerciante. Desde hace muchos años soy carnicero y tengo mi negocio en mi barrio de toda la vida. He formado una hermosa familia.
Gustavo Rodolfo Pisoni, 58 años, comerciante, casado con Patricia Laura Ortíz (56) también comerciante. Tres hijos; Sebastián Gustavo (38) que es fotógrafo profesional y empleado; Juan Pablo (34), empleado; Julia (21), estudiante universitaria y Valentina (20), que es estudiante universitaria y fisioterapeuta. Un nieto, Juan Martín (14) asiste a la ENET Nº 1. Hoy nos cuenta algo de su vida, su familia, sus experiencias, su trabajo, sus gustos, sus cosas…
¿Tu barrio…?
Nací y he permanecido siempre en el mismo barrio, con mi hogar paterno en calle 37 y 34, pasando a otra vivienda a la vuelta misma, sobre calle 34 entre 37 y 35, pasando de esa forma los primeros 20 años de mi vida. Allí hice los primeros amigos y compañeros de juegos entre los que han estado Carlos y Teresita Stella, Daniel Falabella, Sergio Lucero, Guillermo Martín y sus hermanos… (siguen).
¿Tu familia…?
Somos tres los varones de cuatro hermanos. El mayor de nosotros es Luis Alejandro, tiene 60 años y es empleado en Megatel (Telefónica), soy yo el que sigue, luego Pablo Miguel (48), comerciante y la única mujer, María Rosa (46), es docente. Mis cuatro sobrinas son Laura, Sofía, Eugenia y Elena y mi único ahijado Facundo Landaburu, hijo de Carlos y Rosa Nifossi. Nuestros padres fueron Luis Rodolfo, que falleció a los 83 años en 2018 y Juana Rosa Landaburu, a los 84 en 2017. Papá estaba jubilado de la empresa TEDO (Talleres Eléctricos del Oeste) y mamá de la que era la empresa Telefónica.
¿Te pusieron límites en casa…?
Te diría que los límites existieron pero no hizo falta que se nos marcaran, aunque la exigencia estuvo siempre más señalada por mamá. He tenido con todos mis hermanos muy buena relación y la mayor afinidad ha sido con Pablo.
¿Tus estudios…?
Transité todos los años de estudios en la Escuela Normal “Justo José de Urquiza”, durante los que tuve de compañeros entre otros a José Luis Duro, Jorge Lértora, Javier Valenzuela, Sergio Denapole, Miriam Costa, Osvaldo Reyes, Fabián Robledo, Alejandro Vergara, Mariana Garay, Elisabeth Mehaudy, Graciela Cibelli…(siguen). Por otro lado fueron algunos docentes durante las etapas de primaria y secundaria, “Bocha” Blandini, Rafaela Valenti, Nélida Calvo, Leticia Letournou, “Goga” Siri, Ethel Garbarini de Robles, “Tito” Borzalino, “Bichi” Lescano, “Pata” Cuesta, “Cachorro” Martín, “Pata” González… (siguen).
¿Bueno en los estudios…?
Durante la etapa de primaria fui de los buenos alumnos, cumpliendo con mis obligaciones normalmente, pero al comenzar el ciclo secundario ya no lo fui y por el contrario me llevé muchísimas materias a examen y hasta tuve que repetir el cuatro año. Te cuento que en lo que estuve bien fue con la organización del viaje de egresados a Bariloche, que hice con a fines de 1979, con mis compañeros de siempre, es decir un año antes de recibirme que fue el siguiente. Hicimos todo tipo de cosas para juntar el dinero para viajar, cortando y vendiendo leña, tres cenas en el Club Talleres Payró y con todo eso reunimos para pagar el 50% del costo.
¿Hiciste un viaje como mochilero, no es cierto…?
Era casi una utopía poder concretarlo pero se terminó dando y fue con Jorge Lértora, Javier Valenzuela, Eduardo Bonet y yo. Recorrimos la Patagonia visitando Bariloche, El Bolsón y Esquel entre otros lugares. Todavía rememoramos aquellos momentos.
¿Tu barra de amigos de la adolescencia…?
Han sido siempre los mismos y compañeros de colegio, Jorge Lértora, Javier Valenzuela, Osvaldo Reyes, Fabián Robledo, Claudio Míguez, Eduardo Bonet… (siguen).
¿Qué hiciste al egresar…?
Por suerte y como muchos de mis compañeros de clase, la de 1961, nos exceptuamos del servicio militar obligatorio, yo, al tener en el sorteo el número 088.
¿Entonces…?
En 1981, respondiendo a un aviso clasificado que solicitaba un empleado para la parte administrativa, me presenté en la estación local del A.C.A. (Automóvil Club Argentino) en avenidas 29 y 16. Tuve suerte ya que de inmediato me sumaron al personal, entre los que estaban Héctor “Quico” Nicodemo, Juan Carlos Folgueiras (el Gallego), Guillermo Cornet, Walter Riccomini…y el Jefe, Javier Oliverio que era de Trenque Lauquen.
¿Para ese tiempo estaban de novio…?
Cuando repetí el cuarto año en la Normal, me sumé a la promoción de Patricia y a poco de eso nos pusimos de novios. El casamiento ocurrió el 3 de junio de 1981 en la Parroquia de San José, viajando de luna de miel a Mar del Plata.
¿Mucho tiempo en el ACA…?
Varios años, hasta que bastante saturado y hasta aburrido por la tarea diaria, decidimos con mi cuñado, Eduardo Ortíz, hermano de Patricia, montar un comercio dedicado a la venta de repuestos para automotores en la esquina de 24 y 15, aprovechando que él conocía bastante de eso y los dos contábamos con recursos, los míos provenientes de una suerte de arreglo que hice con el A.C.A. Lo cierto es que pese a que comenzamos bien y con una buena proyección, las cosas se complicaron e en un año, decidimos cerrarlo.
¿Entonces…?
Desde un poco antes, mi suegra, Rosita Nyari, a la que tuve como un ser muy especial, ya que fue la madre que lo puede todo primero y luego lo mismo como abuela, había comprado diez hectáreas de sobre la ruta 41 y yo había comenzado a trabajar allá con el tema de los caballos puros de carrera y me involucré con el asesoramiento de “Quique Nicodemo. Por él tuve el mío propio y que no resultó bueno, pero que después de debutar y tras cuatro carreras ganó la suya de 1.600 metros en San Isidro. Cierto fue que lo anotamos en La Plata para una prueba de 2.000 y se “rompió” y lo debimos echar al campo. Recuerdo a “Marito” Denápole, con su voz aflautada decía “Ay… Pisoni…, venda ese caballo que lo va a matar a usted…”. (se ríe).
¿Seguiste en el pequeño haras…?
Seguía con eso pero al mismo tiempo había comenzado a trabajar con las menudencias (achuras), logrando una importante cantidad de clientes en un tiempo en el que fui el único en ese trabajo por varios años, hasta que me desbancaron, por esas cosas que pasan y dejé de tener mercadería ya que alguien “mejoró” mi oferta al matarife.
¿Cómo siguió tu historia?
Sabiendo que estaba sin trabajo, conseguí empleo nuevamente en el ACA, pero en el “Servicompras”, trabajo que tuve hasta que se dio un cambio en la concesión y me despidieron, de manera que nuevamente tenía que empezar con algo y eso pasó cuando pude abrir en 2005, con mi propia carnicería en avenida 17 y 28, local que ocupa el negocio de repuestos de motos “El Búho”, y que monté comprando las instalaciones. Allí estuve dos años para pasar a la esquina de 39 y 36 hasta 2014 e instalándome desde hace ya casi seis años en mi propia vivienda en 34 entre 39 y 37, volviendo a mi barrio de siempre. Una de las tantas vivencias que tuve, fue en el mismo año en el que comencé en el ACA, 1981, cuando varias veces llegaba a la estación Videla (Jorge Rafael), que ya no estaba en el poder y me entregaba la llave de su auto, que dejaba en las cocheras y yo lo acompañaba en el recorrido de la playa, camino a la casa de su mamá, sobre la avenida 29. A mis 20 años fue algo impensado. Otra cosa que recuerdo es que en una oportunidad, llegó una “traffic” con una familia y muchos chicos, cargaron combustible, pasaron por los baños y se fueron. Un rato más tarde encontramos a un chiquito que había quedado en uno de ellos. Angustia de por medio, después de varias hora la familia regresó desde Lobos donde aparentemente se dieron cuenta de la ausencia de “mi pobre angelito”.
¿Te gusta tu trabajo…?
Me gusta y soy de la misma forma que he sido en todo lo que emprendí y debí hacer durante mi vida. Te cueto que una mano muy buena y todo lo que aprendí del oficio se lo debo un poco a “Carlitos” López, alguien que creo que ha pasado por casi todas las carnicerías de Mercedes y lo sigue haciendo, por ser experto en despostar.
¿Seguís con la pesca…?
Eso siempre y con amigos amates de ella, entre los que se suman Jorge Lértora, mi hermano Pablo, mis hijos Sebastián y Juan Pablo, Nicolás Cortesi, que es el dueño de la lancha y salimos de pesca todo las veces que podemos. Es mi pasión y la de todos.
¿Cómo son en tu familia…?
Sebastián es muy de la familia y el orden es una de sus características. Juan es muy trabajador y emprendedor nato. Julia tiene muy buen humor y suele ser de no organizarse demasiado. Valentina es aplicada, responsable y algo bochinchera. Patricia, mi esposa es emprendedora e incansable en el trabajo del geriátrico de 14 entre 17 y 15, al que dedica días enteros y siempre.
Fuera de juego
Soy hincha de San Lorenzo y voy bastante seguido a la cancha.
El asado con un buen vino tinto, es algo que me gusta mucho.
Tengo varios y muy buenos amigos, entre ellos Adriana Moguilesvky, Susana Uncal, Jorge Lértora y Javier Valenzuela, para mencionar algunos.
En general suelo tener buen humor. Soy servicial y solidario.
Uno de mis defectos es el de querer hacer varias cosas al mismo tiempo, no sabiendo decir que no.
Patricia es muy trabajadora y responsable en todo lo que emprende o debe hacer. Es frontal y no se guarda nada para después.
Una pequeña falla es ser algo impuntual con los horarios y todo eso.






