“Jamás pensé que terminaría abrazando la carrera policial pero lo que comenzó por necesidad, se convirtió en vocación. Saber que puedo serle útil a los demás. Mi madre y mis hijos son todo para mí, los amo, quiero que sean felices y voy a luchar por y para ellos”.
Paulina Bustelo, 37 años de edad, oficial de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, casada con Jonatan Pablo Martínez de 32, empleado en la empresa EFFEM. Tres hijos; Ignacio (17), Facundo (14), ambos alumnos de la ENET Nº 1 y Tiziano (2). Hoy nos cuenta algo de su vida, sus cosas, su familia, sus experiencias, su trabajo, sus gustos…
¿Tu barrio…?
Mi barrio es el llamado “Villa Asunción”, con nuestro domicilio en 119 entre 314 y 316, que antiguamente según me dijeron se llamó el Barrio “TEDO” por los Talleres Eléctricos del Oeste, nombre de la fábrica de motores que allí funcionaba, en el sitio donde hoy está Aceros Borroni. Pasé mi niñez en 40 y 43, donde mis amigos de juegos eran mis propias primas Priscila, Marilina, Sofía y Noelia con algunos otros chicos.
¿Tu familia…?
Mamá, jubilada municipal, es María Élida Bustelo, tiene 72 años y yo llevo su apellido porque me adoptó legalmente a poco de nacer ya que “Dominguita”, enfermera del Hospital “Blas L. Dubarry” aportó los trámites para eso. Mis abuelos del afecto son Teresa y Gregorio, que viven muy cerca de casa y a los que amo. Ellos junto a Luisa que es su amiga, se acompañan mutuamente jugando cartas.
¿Qué te han contado de tu familia biológica…?
A mis diez u once años, supe de mi origen por boca de mamá, siendo que hasta ese entonces nunca sospeché nada al respecto. Creo que mamá hizo lo correcto. Cuando tuve mis 20 años más o menos, y sólo por curiosidad por saber si había hermanos por la vida, más que por saber de mi madre biológica, comencé a averiguar y pasado un tiempo logré establecer que existían tres hermanos, medio hermanos míos por parte de madre, que ahora ya es fallecida y se llamaba Rosa y vivía en 15 entre 102 y 104. Sus hijos son Andrea (38), Gustavo (35), Facundo (32) y Guillermo (28).
¿Qué significó eso en tu vida…?
Se completó la parte de mi vida que desde los 12 años y hasta los 20, era algo totalmente desconocido y antes insospechado. Siempre digo que mi interés ha sido ese y nada más, porque no siento ni lo sentí nunca, eso de “la familia” y “mamá”, porque mi mamá es María y mis abuelos los que te presenté. No guardo rencores y soy absolutamente feliz con todo esto.
¿Tus estudios…?
Hice la primaria en la Escuela Nº 2, recordando entre mis compañeros a Luis Figueroa, Tatiana Melía, Juan Pablo Pietragallo… y a las maestras Adriana y Ana, cuyos apellidos no tengo presentes. Para la etapa de la secundaria pasé a la ENET Nº 1, egresando con mi promoción en el año 2001. Allí fueron algunos de mis compañeros Lihuen Solivella, Natalia Bogiano, Belén Isea… (siguen) y algunos docentes como López y Amado.
¿Fuiste buena en los estudios…?
Siempre me he tomado las cosas con seriedad y los libros y estudios no fueron un problema nunca. Te cuento que en mi paso por la ENET, no debí rendir ninguna materia.
¿Seguiste estudiando algo…?
Comencé el profesorado en “economía y gestión”, en el Instituto Nº 7, que funcionaba en el edificio de la Escuela Nº 1 “Víctor Mercante” en horario nocturno. Estaba en eso y me encantaba, cuando se me anunció la llegada Ignacio, mi primer hijo y no pude continuar, algo que me ha quedado en el camino habiendo cursado casi tres años. Me casé en General Rodríguez el 9 de febrero de 2007 por Civil y el 18 por iglesia.
¿Entonces…?
Como era lógico debía buscar alguna actividad, sea un empleo o algo que me produjera ingresos que para ese momento no tenía. Hice varios cursos con Irene Hourcade en su instituto de 24 y 15, obteniendo varios diplomas como el de auxiliar de enfermería y acompañante terapéutico, siendo en ellos compañera de Matías Dematei entre muchos otros. Cuando ya pude trabajar, no logré empleo, pero sí trabajo y como monotributista, tuve la que yo llamo “fortuna” de conocer a apoyar durante algo más de un año y medio a León, que hoy tiene alrededor de 7 años y que atendí en su casa de 109 entre 14 y 16.
¿Cuándo apareció el tema de ingresar a la Policía…?
Yo estaba ansiosa por lograr algo que me permitiera una suerte de buena estabilidad y apareció el llamado para integrar la primera promoción de la que se llamó por un tiempo “Policía Local”. Te confieso que, como les pudo haber ocurrido a muchos en ese mismo tiempo, lo mío era buscar una salida laboral, pero con el tiempo la vocación apareció en mi vida y para quedarse.
¿Me contás…?
Una vez presentada la documentación que se requería, debí dar exámenes de aplicación, aptitud física, psicotécnicos y el último que era el llamado de “visu”, que consistía en una entrevista ante oficiales superiores de la Policía. Afortunadamente sorteé los obstáculos con buenos resultados, tanto que resulté en el segundo lugar de la promoción. Debo decirte que en ningún momento y luego de incorporada a los cursos que se daban en el Instituto “Saturnino Unzué”, tuve dudas con seguir en la carrera. Lo que al principio me preocupaba era el tema de las armas, que por estar ajena a todo eso y desconocerlo, me parecía difícil y al me preocupaba.
¿Lo superaste…?
Absolutamente y una vez que obtuve los conocimientos por instrucción, las sensaciones fueron otras y comprendí la verdadera dimensión de lo que son las armas de fuego. Son objetos a los que se los debe respetar y nada más, sin otra cosa que la responsabilidad y total prudencia.
¿Tras el egreso como oficial…?
Hasta que se produjo la unificación de las dos policías, Local y Comunal, mi tarea estuvo centralizada en el recorrido para la prevención sobre 25 entre avenidas 16 y 30 en distintos horarios trabajando en pareja con Florencia “La China” Masa. Luego de la fusión pasé a las órdenes del Comisario Inspector Sergio Macedo, con asiento en la dependencia de calle 37 entre 24 y 26, Comisaría 1a. El primer Jefe en la Local fue el Comisario José Luis Gimeno.
¿Ahora estás siempre en el Palacio Municipal…, no es cierto…?
Hace un año que estoy cumpliendo servicios en la Municipalidad en el horario de 7 a 15 de lunes a viernes. Además de los servicios especiales que se me pueden ordenar por distintas razones y en distintas fechas y horarios. Mi destino se dio casualmente porque mi compañera Sabrina Contardi, que era quien lo cubría, tomó su licencia por embarazo y me ordenaron reemplazarla. Lo cierto es que desde entonces ya no dejé el puesto y Sabrina ya mamá, fue destinada a Gowland y allá está.
¿Te gusta tu trabajo y destino actual…?
Me gusta mucho y recibo la gratificación de mucha gente que asiste al lugar y soy el primer contacto que tienen, sirviéndoles de orientación y ayuda para sus necesidades. Me veo reconocida por la gente en la calle hasta cuando no estoy de servicio. Los funcionarios me han apoyado, es caso de Josefina Kelly, Celeste Burone, Clara Zunino, Matías Dematei… (siguen).
¿Sospechabas que te iba a pasar esto en la vida…?
Por supuesto que no. Como te dije, en ese tiempo buscaba seguridad en un empleo y se presentó lo de ser policía. Hoy les digo a los que tienen ganas de hacer algo importante por la sociedad y sienten que pueden ser buenos ciudadanos, que se sumen a la repartición, que el premio que se recibe, es muchas veces la sonrisa de parte de la gente que nos necesita.
¿Tuviste malos momentos…?
Algunas pequeñas cosas me han pasado en el quehacer diario. Alguno que otro mal momento, pero sin correr demasiados riesgos, porque en general no he estado sola, pero además cuento con la ayuda de mis compañeros y casi de inmediato de los ciudadanos. Yo me siento orgullosa de ser lo que soy, porque desde hace casi cinco años ya, siento que soy útil y sirvo a los demás.
¿Tus amigas de la vida…?
Tengo muchas entre ellas Maida Gigena, Antonella Meza, Gisell Plana, Lorena Amaya… (siguen). Entre mis buenos compañeros en el trabajo están “Yoly” (Yolanda) Gorosito, Irene Hayes, Agustina Pía Vincent, “Cachi” Anselmo… (siguen) y con ellos es fantástico trabajar.
¿Cómo soy tus hijos…?
Ignacio es responsable, aplicado y muy cariñoso. Es el primero de mis grandes amores. Facundo es gracioso y el depositario de la alegría en nuestra familia. Tiziano, como te imaginarás, al ser el benjamín, es un poco el “juguete” de todos.
Fuera de juego
Soy hincha de Boca.
Me gusta el puchero y solamente tomo aguas o gaseosas.
Una amiga muy especial es Lorena Martínez.
Soy responsable, puntual, disciplinada y creo que cumplo con las cosas de la vida con integridad.
No me avergüenzo al saber que tengo defectos, pero estoy segura de que no han de ser muchos y muy pesado.
Jonatan es muy buena persona. Se preocupa por nosotros y hace todo lo que puede para favorecernos.
Un defecto suyo, es su impuntualidad y ser algo desordenado-
Me gusta pescar y cuando puedo salimos a distintos lugares.
Como “hobbie” hago algo de peluquería con mis amigas que pagan las consecuencias. (se ríe).






