Una situación inesperada que nubla proyectos en diferentes países… Muchos mercedinos radicados fuera del país nos cuentan sus vivencias. Una mirada sobre lo que sucede en España, Italia, Estados Unidos, México o Dinamarca. Informe especial de mercedinos, jóvenes en su mayoría, que relatan a Protagonistas cómo viven más allá de nuestras fronteras.

Hace tiempo ya que el mundo ha dejado de tener fronteras en muchos aspectos. La globalización, los avances tecnológicos, las oportunidades de nuevos proyectos, el turismo, entre otros aspectos, son parte de ese nuevo escenario que en cuestión de horas te pone del otro lado del Atlántico o en cualquier otro punto del planeta. La pandemia del COVID 19 también demuestra que esas fronteras no existen y que nuestro mundo se ha vuelto vulnerable. En un caso como este, del cual pocos tienen memoria de haber vivido situación semejante, no se está exento de los peligros del Coronavirus de acuerdo a donde te marque el mapa tu lugar de residencia. Pero más allá de ese mundo globalizado del que hablamos, hay personas que describen su propio mundo, ese metro cuadrado que les toca ocupar. Mercedinos por el mundo, así quisimos llamar a subtitular el informe. Primero y vaya obviedad, porque son de esta ciudad, segundo porque están residiendo o esperando en otro país y tercero en estos días de aislamiento, donde los tiempos son laxos, es recomendable tener con quien hablar, saber cómo estás pasando estos días y tener quien te escuche. Protagonistas quiso aprovechar estas circunstancias que vive el mundo para conocer incluso algo más de muchos mercedinos, en su mayoría jóvenes, que vieron en otros países un proyecto de vida, un nuevo rumbo, una oportunidad de crecimiento. Es oportuno agradecer en esta producción a Agustín Lasala y Facundo Anido, quienes nos pusieron en contacto con convecinos que hoy recorren (muy poco pero recorren), las calles de algunas regiones de Italia, España, México, Australia o Dinamarca. Con sus visiones, sus pareceres, sus preocupaciones y la esperanza generalizada de que todo vuelva a ser como era, hecho que en buena medida depende también de nuestros comportamientos, nuestro compromiso y nuestra responsabilidad como ciudadanos.

Una mirada distinta

Claudio Guevara puede considerarse un pionero en esto de conocer nuevas culturas o nuevos horizontes. Actualmente nuestro colega periodista reside en Puerto Vallarta, una ciudad portuaria en las costas del Pacífico en México. Su visión aparece como disruptiva en la regla general. “Estamos viviendo la crisis del Coronavirus con mucha angustia pero con algo de alivio, porque el Gobierno de AMLO (Andrés Manuel López Obrador, presidente), es uno de los pocos Gobiernos del mundo que está pensando más en la gente que lo que dicen los expertos de la Organización Mundial de la Salud. México, Suecia y algunos pocos países en el mundo son los que han decidido no encerrar masivamente a la población sana, lo cual es un fenómeno absolutamente inédito en la historia del tratamiento de las enfermedades”, remarca. Para Guevara uno de los principales problemas ha sido el cierre de las fronteras con Estados Unidos y Europa, que impactaron duramente en el turismo, “pero la denominada pandemia es algo que apenas se ha cobrado seis muertes en todo el país, y tiene algo así como 400 casos lo cual es algo insignificante. Yo estoy indignado con esta maniobra que pretende cercenar las libertades individuales en nombre de la salud y con el bloqueo informativo total que están sometiendo a la población. Muchas voces que denuncian que esto es una falsa medida de protección a la gente, que estamos frente a una falsa epidemia, están siendo acalladas y criticadas…”. Recomienda en tal sentido escuchar al neumonologo alemán Wolfang Wodarg, “no hay motivos para generar este pánico… ojalá que la población argentina que está cruelmente encerrada logre entender el tema y se revele contra este intento de sustracción de libertades individuales con un falso pretexto y que volvamos a tomar control de nuestras vidas”, concluye.

Zona no tan caliente…

Esteban Echalecu hace un mes que reside en Livorno, otro sitio portuario en la zona oeste de La Toscana. En esa zona la pandemia no ha tenido la virulencia que se observa en algunas zonas de la península itálica. Claro que escuchar esa afirmación representa un alivio para quienes se preocupan por él a tantos kilómetros de distancia. Esteban llegó a Italia en los primeros días de febrero acompañando a un futbolista argentino en un proyecto que tenía como fecha de regreso al país en mayo. A poco de estar allí el escenario en Italia se complicó sobremanera y ya llevan unos 20 días de estricta cuarentena hasta el venidero 6 de abril, con una perspectiva de continuidad. “Yo puedo tomar como parámetro el fútbol… recién el 15 de abril estarían retomando los entrenamientos, pero no hay fecha para el reinicio de los campeonatos”, nos comenta. Esteban trabajaba a diario con su compañero futbolista como masajista, pero el aislamiento impide aquella rutina de febrero y su vida ahora se resume a un departamento y unas pocas salidas necesarias como ir al supermercado, algo bastante similar a lo que sucede en nuestro país. Cuenta que Livorno no estuvo muy afectada por el virus. “La zona complicada es la zona de Lombardía, la zona norte, Milán, Bari, Venecia, pero en la zona donde estamos nosotros estábamos bien. Se decretó la cuarentena y el ciudadano de Livorno está tranquilo porque esto no era un caos en materia de salud. Y si hacemos las cosas bien no creo que tengamos problemas en esta ciudad”, explica. Respecto de la información que le llega de Argentina destaca que las cosas, a su entender, “se están haciendo bien… aplican las mismas medidas que se aplican en todo el mundo, pero a tiempo… Italia las aplicó pero con una situación mucho más crítica. Argentina se anticipó y creo que van a tener mejores resultados para salir de esta crisis”, consideró.

Quedate en casa…

Otro mercedino que reside fuera del país es Camilo Crocci. Hace cuatro años que vive en Barcelona, es diseñador gráfico y trabaja para la empresa E-Dreams que comercializa paquetes turísticos. Hace quince días que realiza “home office” dado el aislamiento que ha decretado el Gobierno español. “Salí una sola vez al dentista por una urgencia pero al final no me pudo atender y nos turnamos para ir al supermercado con mi novia. Nos mentalizamos con distintas actividades en casa, un poco de todo. Tenemos una lógica incertidumbre porque no sabemos cuándo va a ser el principio del fin, miramos las cifras pero tampoco nos queremos hacer la cabeza… buscamos estar tranquilos. En la calle hoy no anda nadie…”, nos cuenta. Los días de “confinamiento” ya empiezan a tener una onda expansiva en lo laborar. Son muchos los que “entraron al paro”, un simil de seguro de desempleo en nuestro país, el Gobierno piensa en un rescate para las empresas y las hipotecas y los alquileres se han aplazado en cuanto a los compromisos inmediatos. Para Cami las medidas en España e Italia se tomaron tarde, “por eso creo que en Argentina se están haciendo las cosas bien, o por lo menos a tiempo. Lo que sí veo es mucha diferencia en el estado de la gente, hay mucha gente que está en la primera fase que aquí se le llama de negación, después hay otra fase de enojo, después llega el bajón o la tristeza y después llega la fase de aceptar la situación y entender que se puede ayudar con solo estar en tu casa… les diría que se queden en su casa y no salgan para nada porque esto viene en serio”, comenta.  

La cosa está “chunga”

Mauricio Gelves es otro joven que se encuentra en España, más precisamente en su capital, Madrid. Absolutamente consciente de la complicada situación que viven los ibéricos toma los recaudos del caso. “Como dicen por aquí la cosa está chunga, estamos encerrados hace más de dos semanas. Solo se permite salir a la calle a muy poca gente, o para ir a la farmacia o al supermercado. No se ve nadie en la calle, hay mucho respeto de la sociedad y hay controles severos por parte del Estado. Pero no hace falta que seamos hijos del rigor, la sociedad por si misma cumple por más que esté en desacuerdo o entienda que se han cometido bastante errores”, relata. Mauricio sostiene que España está en un punto muy crítico de la pandemia y de allí que hay estricta vigilancia. Por ejemplo, si no tienen los permisos del caso en un vehículo que circula con 2 o más personas, puede haber detenciones y las multas comienzan a partir de los 600 euros, algo así como 60 mil pesos. “Yo estoy en un departamento de dos ambientes, vivo solo y se hace difícil más allá de la tecnología que uno tiene a disposición. Lo llevo bien, trato de tener siempre mi mente activa, hago música, escucho vinilos, miro películas clásicas, leo libros y hasta estoy encarando nuevos proyectos…”, narra. No sigue demasiado la información argentina un tanto cansado de la queja constante, “en los noticieros todo es un drama y eso me ha cansado un poco, pero es parte de la idiosincrasia argentina… me cuentan mis amigos que mucha gente se salta la cuarentena, me imagino, espero equivocarme, pero en todo Latinoamérica va a haber un gran pico en las próximas semanas que será difícil de frenar y la gente de la tercera edad será quien más lo sufra y eso puede marcar también un colapso en el sistema de salud. Por eso saludo a los mercedinos y les pido que sean respetuosos y que cada uno sea el ejemplo”, destacó. 

Su propia cuarentena

Catalina Balmaceda, tiene 26 años y desde el mes de febrero reside en Playa del Carmen (México). “Hace poco llegamos a Quintana Roo junto con una amiga con el fin de quedarnos algunos meses trabajando y recorriendo. Ante todo quiero aclarar que estamos muy agradecidas con el país por abrirnos las puertas de su casa y facilitarnos un trabajo y una vivienda.  Si bien hace algunas semanas ya nos encontrábamos informadas acerca del COVID y por consecuencia la grave  situación que afrontaban algunos países, en México por su número de casos, se hablaba muy poco del tema y por el contrario, el Gobierno alentaba a los ciudadanos a seguir con sus vidas normales. Estando al tanto de la gravedad del virus no sólo por los medios, sino por nuestros amigos y familiares de Argentina, quienes nos informaban sobre el aumento de casos y medidas que se estaban tomando y se tomarían allí, con mis compañeros de vivienda (dos amigos argentinos) decidimos comenzar la cuarentena por decisión propia ya hace una semana, limitándonos en recurrir solo al supermercado o salir por cuestiones muy esenciales”, nos comentaba.

Complicaciones laborales…

Agustina Echaire, está viviendo en Copenhague (Dinamarca) desde fines de enero. Llegó con el programa de visa Working Holiday Dinamarca, “que te permite vivir hasta un año y trabajar hasta 9 meses en el país. El 27 de febrero se confirmó el primer caso de coronavirus y desde ese momento el número de infectados empezó a incrementarse de forma muy acelerada, especialmente en personas que ingresaban al país habiendo viajado desde Italia o España, hasta llegar a los 1700 casos confirmados y 41 muertos en un mes, según los datos oficiales al 26 de marzo”, relata. “Si bien el Estado tomó medidas rápidamente para mitigar la expansión del virus, no fueron tan estrictas como en Argentina, por ejemplo. En primer lugar, se reforzó el control de las personas que ingresaban desde países identificados como focos de infección o zonas rojas, asegurándose que cumplan una cuarentena de dos semanas en sus casas sin tener contacto con nadie. Sin embargo, a medida que fue avanzando la enfermedad y una vez que la OMS la declaró pandemia, el Estado ajustó las medidas: el 14 de marzo decidió cerrar la frontera y la mayoría de los lugares públicos que pudieran reunir más de 10 personas (lugares turísticos, bares, restaurantes, locales) y determinó que no pueden reunirse más de 10 personas, ya sea en un lugar cerrado o en el exterior, quedando sujeto a una multa de 1500 coronas danesas todo el que incumpla esta regulación (equivalente a USD 230 aprox.). Sólo permanecen abiertos los locales que venden alimentos (supermercados y restaurantes, pero que solo trabajan con delivery, no están habilitados para comer en el lugar) y los parques públicos, siempre con la restricción de no estar en grupos de más de 10 personas y de mantener una distancia de al menos 1-2 metros entre cada persona”, señala. La situación es compleja y afecta mucho, no sólo en los recaudos que deben tomar sino también en lo laboral, “ya que se paralizó todo… la mayoría de los trabajos que se pueden continuar de manera remota, se están realizado en esa modalidad; los que no, cerraron y están «frenados» pero los empleados que están en relación de dependencia siguen cobrando su sueldo normalmente, en este caso, el Gobierno determinó que va a ayudar económicamente a las empresas y emprendedores que se vean drásticamente afectados por los efectos y medidas tomadas respecto a la pandemia. Los que trabajamos de manera contratada somos los mayormente perjudicados porque al no haber trabajo real y no estar en relación de dependencia, no tenemos ingresos, y este es el caso de la mayoría de los argentinos que vinimos con el programa Working Holiday y somos muchos”, nos dice. “Si bien la situación es difícil, tratamos de ayudarnos y apoyarnos entre todos, salimos lo justo y necesario y con los recaudos necesarios… en general, la gente sigue saliendo porque ya empezaron los días primaverales y los daneses disfrutan mucho de hacer actividades al aire libre, aunque ahora se ven menos personas en la calle, y esperamos que esto pase rápido”, agrega. Respecto de Argentina “vamos teniendo noticias por los familiares o amigos con los que hablamos. Supimos de la cuarentena, las medidas que se tomaron, los casos que hay, y el hecho de que se están convocando a profesionales de la salud de distintas especialidades para capacitarlos y que puedan asistir en la atención de los infectados, ya que se espera que sean muchos más. Esto también se está haciendo en Dinamarca: capacitar y preparar a distintos profesionales de la salud para que colaboren en esta situación extraordinaria”.

Medidas sin sentido

Otra joven mercedina que está fuera de la Argentina es Manuela Rodríguez, quien vive en un suburbio en las afuera de Washington (Estados Unidos). Trabaja de niñera y por suerte su actividad laboral no se vio afectada, por el contrario. “Me preocupan mucho desde Argentina por lo que dicen allá de lo que está pasando en Estados Unidos, me ponen un poco paranoica pero lo llevo muy bien… Si bien las clases ya están suspendidas hasta el final del ciclo, recién volverán a empezar en agosto. No hay medidas drásticas, solo te recomiendan que te quedes en tu casa pero en mi casa no se lo están tomando muy en serio, por ejemplo en este momento en el living de la casa donde estoy hay alrededor de quince personas”, comentó. Tenía planeados algunos viajes, pero lógicamente deberá reprogramar su agencia turística. “Hay vecinos que se cerraron y no dejan entrar a nadie, pero hay otros que no, que admiten que el virus se lo van a agarrar pero les preocupa que no van a poder irse de vacaciones en verano más que enfermarse… Las medidas se toman por condado, por ejemplo en Washington hay dos provincia que son Virginia y Maryland y cada una toma sus medidas así que no tienen mucho sentido”, agregaba. Manuela mira noticieros de Argentina de manera cotidiana, “me parece genial las medidas que están tomando… cuando empezaron con que no se podía entrar a Argentina estaba mi mamá aquí de visita y lo solucionamos bien con la embajada, incluso me llamaron tres o cuatro días después para ver si habíamos tenido algún inconveniente”, comentaba.

Lo que cuesta vivir…

Solange Micottis viene recorriendo diferentes partes del mundo y ahora se encuentra en Australia. Nos hizo llegar su audio con voz congestionada y aclara a modo de broma que no tiene coronavirus. “Al principio cuando me enteré del tema estaba en Indonesia o Tailandia, pero nunca pensé que iba a afectar tanto a nivel mundial… inclusive le restamos mucha importancia. Cuando llegué a Sidney había solo dos casos de dos mujeres mayores que habían llegado de Europa. Eran los últimos días de enero. Pero está todo muy tranquilo. La actividad turística se resintió y por ende el trabajo”, destacaba. Cuenta que las medidas allí se tomaron de manera temprana, “acá no estamos en cuarentena obligatoria, aunque no esté de acuerdo con eso, hay aislamiento obligatorio para quienes llegaban del exterior. Hay mucha menos gente en la calle, yo estoy en cuarentena voluntaria, no salgo de mi casa… Pero al no ser obligatoria siempre está aquel que quiere hacer una fiesta multitudinaria en su casa y eso nos perturba un poco. El 25 de marzo cerraron las fronteras… hay 13 muertos pero es tremendo como de un día para otro va creciendo el número de infectados. Australia es muy caro, yo hace tres semanas que no trabajo, pero por suerte tengo algunos ahorros y una familia que puede ayudarme. Si trabajás podes vivir bien, pero si no lo hacés se complica. Por eso hay mucha gente que se quiere volver… Es una situación que nadie esperaba, nunca me imaginé que iba a vivir esto…”, relataba.

Con acento alemán…

Agustín Antonio Donadio hace 2 años que trabaja como arquitecto en la capital alemana de Berlín. En Europa la situación se presume complicada y Agustín la vive con incertidumbre. “En Alemania los casos aumentan considerablemente día a día y al final uno termina dependiendo de decisiones políticas. Por supuesto tenemos un ojo acá y el otro en Argentina. Es un momento que obliga a tener paciencia”. Señala que desde el 23 de marzo se ha hecho pública en esa nación una restricción de contacto que regula la cantidad de personas que pueden circular y permanecer juntas tanto en el espacio público como en el privado. “También el cierre de comercios que no provean elementos de primera necesidad. Estas medidas pueden ser sancionadas con dinero o prisión. Esto sumado a una serie de recomendaciones sobre el cuidado en la higiene personal y de terceros”, relata. En ese confinamiento puede salir a hacer las compras, deporte individual o con una sola persona al aire libre, ir a trabajar, realizar visitas médicas, tomar exámenes y participar de reuniones de trabajo y estudio. “Están prohibidas las reuniones masivas, tanto en lugares públicos como en privados. Deportes en grupo y cualquier actividad que requiera el contacto directo entre muchas personas”, aclara. Sobrelleva la situación como tantos en el mundo, “en lo personal bastante bien. Trabajando desde mi casa, tomando mis cursos por internet, cocinando y saliendo a andar en bicicleta. Intento mantenerme al día con las noticias y estar comunicado con mi familia y amigos. Por suerte me agarró trabajando bastante y bien de salud”, dice. Como comentaba antes Agustín, está informado de lo que sucede en nuestro país, “intento leer artículos oficiales y ver cadenas nacionales en vivo. Pero también escucho la opinión de mis amigos, familiares y colegas para saber cómo les está yendo. Las medidas que se han tomado en Argentina me parecen muy criteriosas. Esto refleja un enorme poder de liderazgo del Gobierno actual que actuó muy rápidamente y de forma tajante. También estoy admirado por la unidad y el apoyo del pueblo argentino entre sí para salir lo antes posible de esta situación. Mis felicitaciones a todos ellos, en especial a los médicos y enfermeros”, resalta Agustín desde tierra teutona.

El turismo muy afectado

Romina Iribarne vive en Playa del Carmen (México) desde hace 6 años. No escapa a la pandemia y cuenta cómo es su vivencia. “Aquí estamos en cuarentena pero no es obligatoria como en otros países y en Argentina. Por parte del Gobierno lo único que se decretó es una campaña que se llama Su sana distancia para evitar todo tipo de contacto físico. Igualmente hay muchas personas que hacen la cuarentena por motus propio. Se sabe que hay mucha gente que tiene que salir a trabajar. En mi caso y el de mucha gente en esta zona nos hemos quedado sin trabajo, ya que trabajamos en turismo y este ha desaparecido casi totalmente, sobre todo el turismo internacional”, comenta. Muchos hoteles han cerrado sus instalaciones y en las últimas semanas bajó la ocupación a 0. Las consecuencias de este parate que tiene status internacional. Claro que como mercedina y argentina se preocupa por lo que sucede en el hemisferio sur, “lo que sé de Argentina es lo que hablo con mi familia y me cuentan mis amigos o me contaban los pocos turistas que teníamos hasta hace una semana. Sé que al igual que en muchos países están en cuarentena obligatoria. Hasta lo que sé México y Brasil son los únicos, al menos de Latinoamérica que no han tomado esa medida, pero aquí se cree que no tardarán mucho en decretarla. Gracias a Dios estoy bien, aunque ganas no faltan por el momento no es viable la opción de viajar para allá, así que aquí estoy intentando sacarle provecho a este tiempo”, destaca.

La emergencia desde Noruega

Nerina Gómez, tiene 31 años y nació en Mercedes. Actualmente reside en Oslo (Noruega) donde vive con su actual pareja que es de ese país. “Estamos actualmente trabajando desde nuestras casas, aislados del resto de los ciudadanos debido a la emergencia mundial declarada. Las medidas de aislamiento no han obligado a que suspendamos nuestra actividad laboral; yo soy arquitecta y Magnus ingeniero, por lo cual podemos seguir ejerciendo normalmente la profesión de forma remota”, nos cuenta. “Las medidas de cuarentena en Noruega no son de extremo “lockdown”, son más de recomendaciones que de restricciones. Los únicos sectores completamente cerrados son los de entretenimiento (cine, teatro, restaurantes), colegios y centros de entrenamiento. La única restricción total, por la cual puede ser uno multado sino se cumple, es viajar a los pueblos turísticos (centros de esquí y turismo en la naturaleza). Se intenta con esta medida que no colapsen los sistemas de salud de esas áreas, ya que son en general pueblos pequeños. Esto significa que podemos seguir transitando por la vía pública considerando las normas de higiene recomendadas, entonces muchos seguimos usando los espacios naturales cercanos a la ciudad (bosque, parques, fiordo). Teniendo esta posibilidad, la cuarentena se hace menos dramática, porque por lo menos uno distrae la mente en estos lugares”, añade la joven. Los medios noruegos no difunden demasiadas noticias sobre Argentina, “pero estamos comunicados con mi familia y recibimos información también de las redes sociales. Las únicas noticias que si aparecen en los canales locales sobre Sur América tienen que ver con la negligencia del presidente Jair Bolsonaro, en Brasil. En cuanto a Argentina, valoramos las reglas tomadas al momento ya que actuaron más rápido que muchos países europeos”, destacó.

Cuarentena en Catalán

Coni Vanín y Ezequiel Festugato viven en Barcelona hace más de 2 años y comparten entre otras cosas, la cuarentena. “Como todos sabrán en España estamos ya hace 15 días confinados. En nuestra opinión a esta altura tendrían que haber sido muchos más días ya que se tomaron muy tarde las decisiones y medidas, y a día de hoy nos siguen pareciendo escasas comparado con la cantidad de afectados y muertes que se dan día a día. Teniendo el reflejo de Italia, un país vecino, España tardó mucho en actuar”, expresan en tono crítico. Admiten que no son tiempos fáciles para nadie pero sostiene que la única manera de disminuir que se propague el virus es cumplir las medidas tomadas “y amigarnos con esta cuarentena que algo nos viene a enseñar. Afortunadamente nosotros lo vamos llevando muy bien, mejor de lo que imaginamos. Vivimos en un departamento el cual compartimos, y no tenemos balcón ni terraza ni un patio con verde o hasta con pileta pero así y todo nos las ingeniamos para pasarlo bien y que se haga lo más llevadero posible”, destacan. Las noticias que reciben de Argentina llegan sobre todo por  redes sociales, “usamos muy poco la TV y los medios de acá tampoco hablan demasiado, pero nos parecen muy alentadoras y certeras. Supieron aprovechar el tiempo que el virus tardó en llegar y viendo su desarrollo de este lado del mundo se tomaron las medidas necesarias en tiempo y forma para poder frenarlo lo antes posible. Es inevitable la propagación, ya es algo mundial, pero si es posible controlarlo para que sean lo más lento y progresivo posible y así hacer que no se colapse todo el sistema sanitario y poder tratar cada caso como corresponde para tener la menor tasa de mortalidad posible. Vuelvo a repetir las medidas y las formas nos parecen excelentes, creemos que el presidente hizo todo lo correcto, ahora depende de todos los argentinos respetar y afrontar estas medidas con la mayor conciencia posible y entender que no solo lo hace por uno, sino por todos”, observan desde Barcelona.

Una mirada panameña

Desde Panamá donde vive hace casi 11 años nos cuenta que allí  se han tomado las medidas de forma rápida y drástica. “Los niños ya van para 3 semanas sin ir al colegio, Emiliano y yo estamos en la modalidad teletrabajo desde hace 2 y si bien al principio se trató de controlar el movimiento de la gente mediante un toque de queda de 5 pm a 5 am, la cuarentena total está implantada desde este martes pero de forma muy organizada: podemos salir 1 vez al día (sólo para ir al supermercado o a la farmacia) por 2 horas y de acuerdo al último número de cédula o pasaporte”, relata. No oculta que en principio le impactaron bastante las medidas gubernamentales “que hasta llegamos a considerar un tanto exageradas dado que no había clases así como también cerraron los parques, las áreas recreativas públicas de la ciudad y el área social de nuestro edificio, donde los niños se encuentran con sus vecinos para jugar por las tardes. Aun así,  con tantas restricciones tratamos de organizarnos para seguir respondiendo a los trabajos (con cierta flexibilidad), que los niños (además de las tareas diarias que les manda el colegio y un rato de “pantallas”) realicen diferentes actividades puertas adentro y que la casa se mantenga con cierto orden y limpieza; como les dijimos a ellos “debemos colaborar entre todos… Los niños están felices de vernos todos los días en casa, que almorcemos juntos y compartamos con ellos las pequeñas (grandes) cosas de este día a día tan particular que nos está tocando vivir”, añade. Respecto de la situación en Argentina “la sensación o percepción general que nos llega es que aún no existe una real consciencia de la gravedad del asunto y de lo importante que es la colaboración de toda la población para mantenerlo bajo control y evitar que tome una escala mayor”, concluye.

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